P. CALABUIG
El 22 de enero de 2009 César Sánchez aterrizó en Valencia procedente de Londres. El cacereño llegó desde el Tottenham con la carta de libertad y firmó un contrato de seis meses convirtiéndose en el primer fichaje a coste cero de la etapa Fernando. Cuando hoy se cumple un año exacto el portero repasa con SUPER lo que para él ha sido una experiencia de película. A los 38 años tiene claro que estos 12 meses han sido los más productivos en su carrera deportiva. «En Valencia he vivido el mejor año. Nunca antes había disfrutado tanto, a lo mejor alguna época en Valladolid y Zaragoza, pero no fue tanto como aquí», confiesa exultante.
César responde fácil cuando se le invita a hacer una selección de sus mejores recuerdos en el Valencia. La mayoría son positivos y le vienen en cascada. Lo primero, la llegada. «Me sorprendió mucho lo que significa el Valencia, era una sensación que había olvidado desde el Madrid. La repercusión mediática, el bajar del avión y ver que volvía a estar en un club enorme. Fue como una segunda oportunidad que me daba la vida, el fútbol y el valencianismo», recuerda.
El debut en Sevilla, pese a la eliminación copera, ocupa un lugar «especial». «No lo esperaba y para empezar me las vi con un equipo fuerte, con el que hay mucha rivalidad. Siempre que te eliminan es un palo porque aquí se lucha por estar a la altura de los más grandes, pero en el Pizjuán y después en Kiev dimos la cara y hubo opciones», indica. Mejor resultado obtuvo en su estreno liguero en Mestalla el 1 de febrero: «El partido contra el Almería lo acabamos ganando 3-2, en el descuento hubo una parada bastante buena a Piatti».
En lo personal, nada más finalizar el invierno el de Coria aprovechó para dar algún que otro paseo por la playa con los suyos. El clima, en comparación con el frío de sus anteriores hogares, le ha cautivado. En apenas 365 días César ha comprobado que «como aquí se vive en muy pocos sitios». Fuera del campo el meta guarda «los ratos en el vestuario», donde ha hecho buenas migas, sobre todo, con Zigic y Raúl Albiol. «El ambiente es muy bueno, me quedo con el equipo, con Nico, Albiol, con muchos más compañeros… con mi pequeña comunidad virtual, con muchas personas que me han ayudado», subraya.
La «perfecta pretemporada» en Ermelo también tiene un sitio reservado en su cabeza porque le hizo «disfrutar completamente de la profesión en un ambiente de ensueño». Poco antes el club fichó por cinco millones a Moyà, quien venía con todos los números para ser titular. «Siempre dije y lo mantengo, vine para aportar lo que se me pidiera, pero con el objetivo de devolver la confianza a quienes me ficharon. Sé lo que representa el escudo y aquí cada verano se está expuesto a que se mejore con fichajes y competencia». César asegura que si le tocase ser suplente no se enfadaría, ya que «el enfado, la dejadez y las reacciones negativas no conducen por un buen camino».
De los que han sido sus competidores, el extremeño sorprende admitiendo que a los 38 años sigue aprendiendo: «Si uno tiene ganas, aunque tenga 38, aprende. De Renan me quedo con sus ganas de trabajar, te exige al máximo. De Guaita, el uno contra uno que tiene, es el mejor que he visto y de Moyà, el saque con el pie, me recuerda al de Abbondanzieri».
Preguntado por Unai Emery, César agradece la confianza depositada, «no sólo al míster, sino a los que creyeron en mí». «Llevaba un tiempo inactivo y la apuesta no era sencilla, me parece un ejercicio de fe. No era lo mismo fichar con otras circunstancias donde no se estaba tan expuesto a la crítica. Hablé con Unai por teléfono antes de fichar… Me siento responsabilizado para devolver lo que me ha dado al club, al técnico, Otxotorena (preparador de porteros)… intentando jugar», argumenta un meta que en muy poco tiempo se ha convertido en un peso pesado como prueba el hecho de que forma parte del ´Senado´ del presidente Llorente. «Es una forma de ayudar al buen funcionamiento. Las experiencias aportan cordura y objetividad. Yo estoy encantado», argumenta el guardameta.
Al hablar de futuro César evidencia su deseo por hacer otro balance «dentro de 12 meses y destacar la clasificación para la Champions o algún título», lo que significaría que renovaría su contrato que acaba en junio. «Si llegamos a ese punto será que me veo al nivel físico-mental óptimo para hacer lo que me gusta. Antes hay una etapa de reflexión por las dos partes, yo no me marco plazos, sólo disfruto de cada entreno y partido. El Valencia es el mejor lugar, pero debo estar preparado». ¿Ahora se ve listo para continuar defendiendo la portería del VCF? «A veces las evidencias son suficientes… Yo estoy contento con mi rendimiento. El club y mis agentes (IMG) sabrán encontrar el momento. Tengo personas a mi lado que me permiten dedicarme, tranquilo, sólo al fútbol».