PAU FUSTER
A Miguel Brito ya se le ha comunicado la sanción económica por lo sucedido el día 25 de diciembre, cuando fue detenido y puesto en libertad de madrugada a las puertas de una discoteca de Lisboa en la que uno de sus conocidos disparó un arma que tenía en posesión ilegal. En las últimas semanas, los dirigentes del Valencia han tenido conversaciones con los asesores del futbolista para realizar los trámites de la sanción disciplinaria que le corresponde, según el convenio colectivo suscrito entre la Liga y la Asociación de Futbolistas Españoles, que será descontada de los emolumentos que percibe el futbolista. A pesar de que la policía portuguesa dejara en libertad a Miguel, el futbolista pasará por caja, un asunto que no se abordó en la reunión del Consejo de Administración porque no le compete al tratarse de un asunto estipulado en el código interno. La cantidad de la multa no ha trascendido, pero va a ser abonada.
Desde que ocurrió el incidente entre los responsables de seguridad de la discoteca Dreams a las afueras de Lisboa, los rectores del Valencia consideraron que la imagen del club había sido dañada, más allá de que el futbolista fuera puesto en libertad nada más confirmar que él no había sido el autor de los disparos que hubo. Nada más aterrizar en Valencia, Emery y Manuel Llorente se reunieron con él para que les diera su versión, una cita en la que se vio al portugués muy dolido con lo ocurrido y tenía un ojo castigado. Miguel les dijo que recibió un golpe de uno de los vigilantes de la discoteca, y más adelante, conversó el jugador a solas con el presidente, que fue quién le explicó que iba a ser multado. Y el futbolista, después de dar sus explicaciones, lo ha aceptado.
Miguel, desde que comenzó el año, ha jugado todos los partidos (cuatro como titular y dos entrando en el transcurso del choque) y ha mostrado su seriedad, dejando claro que si está centrado y bien físicamente, es el mejor lateral derecho de la plantilla. Su único error lo tuvo en el partido de vuelta de la Copa contra el Deportivo, cuando un error de concentración nada más comenzar la segunda mitad le llevó a cederle el balón a Moyà en malas condiciones, en una acción que acabó en gol.
Manuel Llorente le ha insistido al futbolista que no quiere más actos así, porque el club no va a pasar nada por alto, por eso le va a reducir de su salario la multa.