SD
Pérez Lasa pasó por alto una mano de Zokora que le hubiera supuesto la segunda amarilla y, sobre todo, no quiso ver una agresión de Palop a Villa en los minutos finales que además suponía penalti.
El árbitro del encuentro estaba a apenas un par de metros de la acción que podría haber supuesto, con 2-1 en el marcador, un penalti a favor del Valencia en los últimos compases. El colegiado vasco presenció la acción desde una buena posición y vio como el guardameta del Sevilla, aprovechando una salida a por un balón aéreo, propinaba una patada en el costado a David Villa.
Con el reglamento en la mano, la acción de golpear intencionadamente a un rival con el balón en juego está tipicada como falta e infracción grave, por lo que al estar dentro del área Pérez Lasa debería haber señalado penalti y haber expulsado a Andrés Palop con tarjeta roja directa. Sin embargo, Pérez Lasa optó por dejar seguir el juego, pese a que inmediatamente Villa, Mata y otros futbolistas del Valencia recriminaron abiertamente a Palop su acción antideportiva.