PAU FUSTER / ANDRÉS GARCÍA
Mel, Fernando, Alfonso y Juan tienen unos hijos perfectos. Deportistas, famosos, ricos... y «sobre todo buenos chicos». Son los padres de esos cuatro ´bajitos´ que hacen diabluras entre defensas de casi dos metros. Fueron los primeros que vieron jugar al fútbol a Villa, Silva, Pablo y Mata. Cuando nadie los conocía y pocos aventuraban que llegarían hasta donde han llegado en el mundo del fútbol, Mel, Fernando, Alfonso y Juan viajaban de un campo a otro para que sus «pequeñines» cumplieran su deseo: jugar al fútbol. Por ello, los cuatro mejor que nadie —y que no se enfaden las madres— pueden hablar de cómo eran, cómo llegaron y cómo son Villa, Silva, Pablo y Mata.
¿Se sufre viendo a vuestros hijos?
—Mel: Hombre, tras acabar el partido el día del Getafe, por citar un ejemplo, estuve 30 minutos que no sentía las piernas. Se sufre, ves que el partido está a una gran intensidad, el arbitraje... y cuando acaba el partido soy todo nervios.
—Alfonso: Por supuesto, estás ahí que quieres y no hay manera, se sufre mucho. Los ves peleando y los partidos que se ponen bien y pueden perderse… piensas en todo, pero los chavales sacan casta cuando peor se pone la cosa.
—Pero así se disfruta más.
—Mel: La adrenalina salta.
—Fernando: Yo sufro más viendo al Valencia que a mi hijo, entiendo que es un privilegiado al tener esta profesión. Sufro cuando el VCF pierde o cuando David se lesiona, pero más con el VCF.
—Y cuando reciben una patada.
—Alfonso: También te duele, sobre todo si son entradas fuertes que pueden hacer daño.
—Normalmente los padres dan consejos a sus hijos, ¿también ocurre eso cuando son futbolistas?
—Mel: Sí, él sabe que soy su mayor crítico, pero dentro de un partido de fútbol siempre pasan muchas cosas. Todos salen con una ilusión tremenda al campo, pero un partido tiene unos manejos tremendos; hay momentos en los que todo va bien, después se complica. El estado de nervios lo ves cuando la afición se enciende, Mestalla anima pero es gente entendida, estaban luchando a tope y se puede escapar el partido. Ahí es donde los padres estamos muy nerviosos. ¿Los consejos? Siempre se les da.
—Fernando: Intento dar alguno, pero él me dice que yo sólo llegué a Tercera División (risas). Eso es lo que hay. Siempre hablo con él y sé hasta qué punto puedo darle mi opinión para que la haga válida, pero no estoy todo el día repasando un partido ni soy la moviola. En un momento puntual puedes hacerlo pero no vas más lejos.
—¿Les gusta hablar de fútbol en casa?
—Fernando: No, porque estamos de fútbol hasta arriba. La madre intenta hablar un poco y enseguida le cortamos (risas).
—Alfonso: A mí me gustaría hablar más.
—Mel: Y a mí lo mismo. En casa normalmente ellos vienen con relajación y cuando les preguntas por uno u otro les cuesta, se ve que tienen sus reglas y hasta siendo padres no les gusta. Al mío no le gusta hablar de fútbol en casa.
—Alfonso: Y Pablo es igual. Es una tumba en casa.
—Mel: Al acabar los partidos sí que hablamos y me dice: «Papá, cómo estuve». Me pregunta y le comento, pero hasta ahí. En casa se habla de otros temas y si le preguntas por algo de fútbol te contesta por respeto, pero sin ganas.
—Alfonso: No te contestan mal, pero siempre dicen que estás igual. Con Pablo hablar mucho es complicado.
—Mel: También te preguntan por alguna jugada, si es fuera de juego o tarjeta. Porque desde fuera se ve mejor.
—Alfonso: Te dicen que desde fuera del campo se ve el fútbol de otra forma, pero dentro es más complicado. Quieren salirse de la presión que tienen en el partido y si al llegar a casa hablas más, se agobian. Prefieren llegar a casa y relajarse. Si puedo me gusta hasta volver a ver los partidos.
—Mel: Hay que tener en cuenta que cuando llegan a casa también son personas muy ocupadas, les llaman de mil sitios y a veces les preguntas y ni te escuchan (risas). Ahí te das cuenta que no quieren hablar de fútbol.
—Y si llega cabreado…
—Fernando: Intentamos un poco no atosigarlo, dejarlo tranquilo y con el paso del tiempo hablas de algo puntual, pero no somos machacones en ese sentido.
—¿Iban a verlo jugar cuando eran niños?
—Fernando: ¡Claro que le llevaba! Era su técnico. Tenía que ir sí o sí.
—Siempre titular, ¿no?
—Fernando: Eso está claro, para eso era el entrenador (risas).
—Alfonso: Y si encima es el mejor del equipo, ¿cómo no lo ibas a poner?
—¿Qué opinan del típico padre que estaba encima de ellos durante los partidos?
—Fernando: Tenía claro que él debía jugar a fútbol y divertirse, ni estar agobiándole ni estar encima, no me considero un padre de banda. ¿sabéis lo que es eso? Que cuando mi hijo juega por una banda estoy ahí y le digo que corra, que no haga caso al entrenador… No soy de esos. Iba a verle y ya está. Ya cuando tiene 16 ó 17 años, si ves que puede llegar, los entrenadores le presionan y debe sacrificarse para poder llegar si quiere vivir de esto.
—Mel: Tuve la suerte de jubilarme rápido e incluso trabajando cambiaba los relevos para ir a verle entrenar y jugar, siempre estuve con él. Supongo que todos los padres son iguales, pero mi hijo David vivió más conmigo que con sus amigos; eran entrenamientos, partidos. A veces le vestía en el coche para que llegara al entrenamiento, ya que tenía clases particulares.
—Alfonso: Si él jugaba por una banda yo me ponía en la otra, no me gustaba decirle nada mientras jugaba, porque eso a los chavales les hace daño.
—Mel: Es una pregunta buena, porque cuando eres alevín, infantil o cadete normalmente a los críos van a verle su familia. Siempre hay esa guerra por el lado contrario con los padres y abuelos. Había padres que te señalan para cambiar la posición.
—Alfonso: Puede llegar el caso de que el entrenador del equipo le dice una cosa y el padre lo contrario, en ese momento el hijo por inercia hace caso al padre y se hace un lío tremendo. No es nada bueno.
—Mel: Nunca llamé la atención en un campo, pero sí que he visto cosas y alguna vez caía en ello. En el campo hay muchas familias y puede que en algún partido insulten a tu hijo, y ahí empiezan los líos. Si procuras decirle algo al árbitro lo puedes pasar, pero como se metan con el niño…
—¿Se veía que podían ser futbolistas de élite?
—Alfonso: Eso es muy difícil pensarlo, estar en Primera División es impensable.
—Mel: Siempre hay ojeadores en todos los campos, David era muy pequeñito y hasta cadetes no dio el salto, era un retal. Jugaba bien, pero por la estatura era muy bajito y todos los años marcaba un porrón de goles. Hasta el primer año de juvenil no tenía esperanzas, venían a por otros jugadores aunque él era el máximo goleador. Ya en el Sporting, cuando pasó al Juvenil de División de Honor le dije que la historia había cambiado; «esta es tu vida». Había mucha atención, muchos cuidados. Entrenaban en el campo número 4 por la noche y veías que aunque llovía siempre había entrenadores del Sporting viendo el entrenamiento para que así los técnicos tuviesen objetividad. David lo entendió muy bien y todo fue sobre ruedas.
—¿No están por encima del bien y del mal?
—Alfonso: Son personas de carne y hueso, sí que ganan mucho dinero, pero un chaval con 20 años llega el viernes y se va de fiesta con sus amigos, ellos a casa.
—Mel: Y a veces preparan una cena familiar después de un partido para distraerse un poco y si pierdes… todos a casa.
—Alfonso: El deportista profesional se tiene que sacrificar muchísimo, sino está muerto.
—Mel: A la velocidad que se juega, si no estás preparado estás muerto. Todo evoluciona y el fútbol de hoy en día es tremendo.
—Fútbol profesional, fútbol aficionado y Mel no sabía ni tocar el balón (risas). Para estar en la élite no es necesario ser hijo de padre futbolista.
—Fernando: No tiene por qué. Tienes que tener algo y después el trabajo diario, la estadística dice que no todo el mundo llega a Primera División y tienes que tener un don, si vas por el camino luego debes explotar.
—Mel: Los jugadores de clase nacen con ella, porque con seis o siete años ya marcan la diferencia en el colegio.
—Juan: Soy de los que piensa que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer y detrás de un futbolista siempre tiene que haber muy buenos padres, sino todo es más difícil. Les llega todo muy rápido y hay momentos a los 16 años en que ya son ídolos en el barrio, eso hay que saber llevarlo.
—Mel: Ahora nuestros hijos se saben llevar solos, el problema era cuando se pasa a los juveniles, es una edad muy mala y empieza lo duro. Ahí sí que puede influenciar el trabajo que nosotros les hemos hecho.
—Alfonso: Hay que estar pendientes de dónde van, por dónde se mueven.
—El caso de Silva es el más duro, porque dejó la Isla de Gran Canaria muy joven, los otros se han formado en casa.
—Fernando: Sí, él vino con 14 años y a los 16 años nos vinimos. No es fácil, ahora se ven los frutos pero no nada sencillo.
—Mel: Por mucho que sabes que el chaval va a estar bien atendido no es fácil, yo siempre estuve a su lado, pero me pongo en su lugar y es terrible. El chaval tiene que tener las ideas muy claras y saber lo que quiere.
—Alfonso: Pablo se vino aquí con 15 años, todas las semanas me venía un par de días porque estaba sólo y lo llevabas a cenar.
—Juan: El mío se fue a Madrid con 15 años.
—Mel: Por eso digo que David era un privilegiado porque estuvo siempre en casa. Es duro pero es lo que al final les hace fuertes.
—Juan: Y luego les ayuda el entorno, las amistades que tiene son compañeros de fútbol y estás tranquilo porque está en un buen entorno de deporte. A los 17 años lo fácil es otra cosa.
—¿Se han quedado muchos amigos de sus hijos por el camino?
—Juan: Muchísimos.
—Mel: ¡Yo vi a cada guaje! Muy superiores al mío y no llegaron. Algo tiene que haber por ahí.
—Fernando: No todos llegan y tan fácil no es.
—Mel: Si no hubiera sido por las situaciones económicas del Sporting, como sabe Juan, que empezaron pagando a jugadores rusos que iban a tomar vodka, por un vídeo traían a cualquiera pagando una millonada. El Sporting se fue a pique y mi hijo tuvo esa suerte de que en ese momento se fijaron en la cantera, sino, no sé qué habría sido de él.
—¿Las canteras se fijan ahora más en los bajitos?
—Fernando: Sí que pasa, recuerdo que cuando la selección canaria elegía a una serie de jugadores para disputar el campeonato de España eligen a varios chavales, hacen una concentración de un día para que los técnicos les vean y David iba con un compañero que le sacaba dos palmos, primero se fijaban en su amigo por la planta que tenían. Pero al final del entrenamiento ya miraban al pequeño y lo elegían a él primero. Sí que es verdad que al principio se fijan en la planta, hay mucha gente grande que son troncos.
—Mel: En cadete y juveniles David ya medía lo de ahora, 1´75 m., no tenía mucho cuerpo pero era normal porque eran jóvenes. Cuando estoy en Asturias me veo varios partidos de categorías inferiores del Sama o de la Cruz Blanca, y ves ahora que en infantiles ya hay jugadores muy grandes físicamente. Gracias a que en la selección juegan los pequeñitos, muchos entrenadores de ahora ya se fijan más en los bajitos, antes si no tenías tu talla no tenías nada que hacer.
—Alfonso: Siempre querían a niños grandes.
—Mel: Ahora ha cambiado esa dinámica.
—Alfonso: Mira los nuestros aquí, que no son gente de 1´80 m. para arriba pero no les hace falta medir más.
—Mel: Ahora se fijan más en las habilidades que en el físico. Me da rabia cuando en categorías inferiores los entrenadores dicen que forman jugadores, pero eso no es así, quieren ganar. Eso es lo malo.
—Alfonso: Y el que te diga que le da igual ganar o perder… de eso nada. Quieren ganar siempre.
—Mel: Recuerdo que cuando estaba David en el cadete del Langreo, el técnico del juvenil lo quiso subir y el otro dijo que nada de nada.
—Alfonso: Aquí estaba Sánchez Duque en el filial y le sabía mal que el primer equipo le cogiera jugadores porque no podía hacer su trabajo. A él también le piden ganar los partidos y los de arriba siempre cogen a los jugadores que despuntan, ¿a quién van a coger?
—Mel: Pasa aquí y en todos los lados. ¿Qué ocurre? En Asturias los mejores equipos los tienen el Oviedo y el Sporting, van a jugar a cualquier lado y marcan 25 goles, 19 goles… y eso no vale para nada. Uno empieza a competir cuando se enfrenta a rivales de otra región, en División de Honor, porque ves a niños que son muy finos jugando pero no están acostumbrados a sufrir.
—Alfonso: Por eso salen de ahí y no están acostumbrados a tener enfrente a un rival que les plante cara.
—Mel: Un jugador sale cuando tiene que salir, pero te das cuenta de cosas. Cuando David se fue a Gijón estaba acostumbrado a jugar en campos embarrados y en Gijón, todos preparados en buenos campos y calefacción en el vestuario. En División de Honor era otra cosa, porque hay muchos cadetes que son muy buenos y se quedan después.
—Alfonso: Es otro ritmo de juego.
—Mel: Ahí es donde empiezas a competir.
—¿Los ´bajitos´ son ahora la envidia del fútbol mundial?
—Fernando: Por jugadores nacionales, creo que el VCF tiene lo mejorcito que se puede tener, después hay otros jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo que son de fuera y son muy buenos.
—¿Cómo ven al Valencia?
—Alfonso: Muy bien, a pesar de las lesiones que se han cebado en la parte de atrás. Es muy difícil llegar a los de arriba por la diferencia de puntos, pero de juego no hay tanta. Es complicado llegar, pero el tercer puesto no lo van a soltar.
—Mel: Yo veo sobre todo a la afición. Ahora está disfrutando con el equipo, gane o pierda juegan al fútbol. Siempre quieren que se gane, pero a veces da gusto ver algunas jugadas, las paredes que hacen, los cambios de posición de los cuatro de arriba… A fin de cuentas, como dicen en Madrid, lo que quiere el aficionado es ver buen fútbol, ver espectáculo y el VCF, ahora mismo, sobre todo fuera de casa ofrece el mejor fútbol junto al Barça. El tropiezo contra el Atlético de Madrid fue un accidente.
—Fernando: Hablando como aficionado, me considero parte de la campaña pro-Unai, sí, sí. ¿Por qué? Porque con Unai estamos jugando al fútbol y el que hace que el equipo juegue es el entrenador, hace un trabajo diario para que se juegue con una idea y después tienes jugadores para dar el espectáculo que se está dando. Salvando distancias con los dos equipos que juegan otra liga, como el Madrid y el Barça, vamos primeros de nuestra liga y si encima hacemos buen fútbol, alguna culpa tendrá el entrenador. Su propuesta es jugar al toque porque tiene esos jugadores y el Valencia da espectáculo. La propuesta es jugar al fútbol. Balón al suelo y aprovechar la calidad de la gente de arriba.
—Juan: Después del Barça es el equipo que mejor juega al fútbol. Es que si el Barça está en racha no hay quien lo coja. Hay jugadores de calidad, hay una frase que no es mía que dice que ese tipo de jugadores no saben jugar mal. No saben jugar mal. Pueden no tener el día, pero no saben jugar mal y lo hacen con una idea.
—Preciado dijo que el VCF tiene el mejor contragolpe de Europa.
—Alfonso: Sí, pero también el fútbol de toque, si se ponen a tocar el rival va loco, no siempre puedes jugar así porque también depende del rival, pero lo que es jugar a fútbol no tienen nada que envidiar.
—¿Qué es lo que más le gusta de este ataque?
—Fernando: El tocar contínuamente, no estar estático, ver que todos se mueven, eso complica mucho las labores defensivas del rival en un momento determinado. Es difícil marcar a este tipo de jugadores y esa es una de las bazas que tiene el VCF en ataque, su dinamismo.
—¿Ayuda llevar varios años juntos?
—Fernando: No sólo eso, sino la calidad de los jugadores. Los de arriba tienen mucha clase y juegan solos. Si un jugador tiene calidad lo otro va añadido, sólo con mirarse ya saben lo que tienen que hacer.
—Juan: Claro que es importante a nivel deportivo, porque juegan de memoria.
—Mel: Esa continuidad te permite pelear con el Madrid y el Barça, con un par de retoques pueden ser campeones de liga porque ya juegan de memoria. Silva juega habitualmente como mediapunta, pero se desdobla por un lado, aparece por otro, cambian posiciones.
—Adolfo: En el momento en que sale uno y sale de su posición, otro lo ocupa.
—Juan: Hay que tener en cuenta otra cosa que no se dice mucho, a excepción de Villa, hay que ver la edad que tienen.
—Mel: El más veterano es el mío con 28 años, los otros son niños.
—Juan: Y Banega tiene 21, es que en el Barça y el Madrid, o en el Manchester o el Inter, no tienen cinco jugadores de esa edad con tanto porvenir. Se habla de los jugadores, pero fíjate en la edad.
—Mel: Y la afición tiene que disfrutar con este equipo, pueden darse los resultados o tener una mala tarde, pero la afición debe disfrutar del momento porque son la envidia de Europa. Con todo el potencial que tiene el Madrid, les tienen envidia por los cuatro de arriba.
—Juan: Nadie tiene a cuatro o cinco jugadores de esa edad con tanto futuro. Y chavales de la cantera, Jordi Alba es internacional Sub´21. El VCF tiene gente muy joven y eso es importante.
—Mel: Llevo aquí cinco años, y la segunda vuelta de la pasada temporada y en la actual, nunca había visto al VCF jugar así.
—Fernando: Ahora mismo el VCF tiene un equipo muy bonito, como dice Mel, si aguantase unos años daría muchas alegrías a la afición. Ahora no se valora lo que en realidad es, dentro de unos años, con el paso del tiempo, se acordarán porque es muy complicado conjuntar a este tipo de jugadores de tanta calidad y tanta juventud acompañada por gente veterana que ha ganado títulos, es muy complicado, y ahora que el VCF lo tiene, lo importante es que lo mantenga. Es complicado, pero si viene un jeque árabe y compra las parcelas sería la hostia.
—Mel: Con viabilidad económica y dos retoques, podrían plantarle cara al Madrid y al Barça.
—Juan: Sólo tienes que leer las declaraciones del equipo que juega contra el Valencia para saber lo que tiene.
—Alfonso: Coinciden todos.
—Juan: No se habla de otros equipos.
—Mel: Por eso es importante que la afición valore lo que tiene.
—Alfonso: La afición es consciente de lo que hay.
—Fernando: El equipo necesita a la afición cuando anda mal, no cuando gana 4-0, tenemos que acostumbrarnos que cuando damos dos toques en defensa no hay que pitar. El Barça lo hace y lo aplauden, aquí nos pitan. Sé que no es todo el estadio, pero el jugador nota ese nerviosismo, los que van y pitan por pitar… No son todos, pero a veces da igual que vayas ganando. Y lo que dice Mel, el día del Brujas y del Getafe que el equipo necesitaba a la afición, ésta se implicó al máximo. ¿Por qué? Porque estamos apurados y si nos pita, no saca nada.
—Alfonso: Y el jugador reacciona también cuando la afición le apoya, el mismo jugador se crece y saca fuerza de donde no hay.
—Fernando: Si un jugador da dos pases mal y le pitan se va a esconder, eso va en perjuicio del equipo y la afición debe entender que en esos momentos necesita el apoyo, otra cosa es al final del partido.
—Mel: No sólo tenemos jugadores de ataque, para ganar un partido son once, los defensas hacen lo que pueden y más, están cumpliendo de maravilla. La afición debe aplaudir, aplaudir y aplaudir, porque puede marcar una época.
—No va a ser fácil mantener a estos jugadores.
—Alfonso: Y más de la manera en la que está el club, porque hay que pensar que están haciendo un esfuerzo económico y la cosa está complicada. Mantener a los jugadores no es nada fácil, eso la gente lo tiene que entender. Pero aquí lo están dando todo. Ni yo ni Pablo estamos obsesionados en irnos a otro sitio, él está centrado. Todos lo están demostrando y lo están dando todo. Si estás bien en tu equipo tienes muchas opciones de ir a la selección.
—Mel: Los equipos que no sean Madrid y Barça, los que fueron campeones de liga alguna vez como fue el VCF, la Real Sociedad o el Athletic, son etapas de tres o cuatro años jugando juntos de memoria y así es la única manera de hacerles frente, con dos retoques podrían ser campeones.
—Fernando: Mientras no se venda la idea que si no ganamos la liga es un fracaso, que a veces se vendía eso y lo pagaban los jugadores, un jugador no va a renunciar a nadie, pero hay que ser consciente de las limitaciones. Con la gorra no le vamos a ganar a nadie, hay que sufrir, igual el Barça sí aunque cada vez les cuesta más. Tú puedes fichar a un jugador por diez millones, pero ellos compran a otro por 70, esa diferencia va a ser siempre. No hay que renunciar a nada pero que no pidan imposibles por quedar bien.
—Mel: Ahora mismo en el vestuario del VCF hay un ambiente familiar, y no creas que lo tiene el Real Madrid y el Barça.
—Juan: Para ganar una Liga hay que tener mucha regularidad y tienes que tener suerte con las lesiones. El Valencia no puede tener la plantilla que tienen el Barça o el Madrid, pero cuando hacen el calendario, el entrenador del Barça y del Madrid hacen los cálculos para ver dónde pueden perder y el primer sitio que marcan es en Valencia. El Valencia les puede ganar, no a lo mejor una liga hoy por las circunstancias, pero a un partido sí. Aquí el Madrid ganó y no lo mereció.
—Mel: Y el Barça. Guardiola lo dijo porque es un tío sensato, es único equipo que nos dio un baño y faltaba gente importancia, como David. Pero el primer tiempo fue una pasada.
—Juan: A un partido le ganan a cualquiera. Y Barça y Madrid parten con un punto más siempre.
—¿Cómo?
—Juan: No es lo mismo pitar un penalti en el Camp Nou o en el Bernabéu…
—¿Algún día retarán a los hijos?
—Juan: A comer sí, a jugar no.
—¿Les ilusionaría que estuvieran más años juntos los ´bajitos´?
—Alfonso: ¿Por qué no? Cuanto más tiempo llevan juntos más peligro van a hacer porque más se conocen.