C. IZQUIERDO Y V. LINARES
Nikola Zigic (2,02) y Per Mertesacker (1,99) o, lo que es lo mismo, más de cuatro metros de futbolista. El duelo entre Valencia y Werder Bremen sin duda se trata de un choque de altura por muchos motivos y uno de ellos es, precisamente, porque en las filas de ambos conjuntos hay dos jugadores de una alzada inusual. Zigic y Mertesacker —los más altos del fútbol europeo de élite junto al británico Peter Crouch (2,01) y el checo Jan Koller (2,02)— se pueden ver hoy las caras en Mestalla en lo que será, además, la antesala de una apasionante duelo en el mundial de Sudáfrica donde las selecciones de Alemania y Serbia ya han quedado emparejadas.
El defensa germano es titular tanto en su club como en su selección pero Zigic, aunque con Serbia es fijo, apenas está teniendo opciones en el VCF. Esta noche, de hecho, todo apunta a que empezará en el banquillo aunque podría tener opciones sobre la marcha.
Ese duelo será uno de los atractivos pero, obviamente, no será el único ante un conjunto al que el VCF sólo se ha enfrentado en dos partidos oficiales. El balance después de aquel doble enfrentamiento en la fase de grupos de Champions League en la temporada 2004/2005 se resume en dos derrotas que costaron la eliminación, cuatro goles en contra y tan sólo uno a favor anotado por Vicente, un futbolista que seguro que tampoco olvidará al rival germano puesto que tras una lesión sufrida prescisamente en el Weserstadion inició lo que posteriormente se ha convertido en un auténtico calvario de problemas físicos.
Por lo que respecta a su juego, el Werder no tiene termino medio, te pasa por encima como una locomotora o se estrella. Vertical, intuitivo, demoledor, abierto, entretenido, cambiante... El poderoso ataque del conjunto alemán contrasta con una defensa que se quiebra con facilidad. Su avidez ofensiva y su naturaleza espontánea acarrean un comportamiento casi suicida en el combate, siempre tiene ocasiones pero también las concede. Esa tendencia al desorden penaliza sus opciones en torneos donde prima la regularidad, por eso sólo es sexto en la Bundesliga, sin embargo es realmente peligroso en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Aquí se trata de marcar más goles que el rival, la materia en la que mejor se desenvuelven los de Bremen.
Tienen capacidad para destrozar cualquier defensa. Mezclan el espíritu clásico del fútbol alemán —esforzado, físico y casi épico— con la calidad individual de sus jugadores de ataque. El Weser también tiene a sus 'xiconiuos'. La respuesta teutona al talento natural de Silva o Mata son Mesut Özil y Marko Marin. Pequeñitos, ligeros, habilidosos, rápidos, astutos, descarados, imaginativos, impredecibles, distintos... Cuando están inspirados marcan la diferencia. Los dos son foráneos (Mesut es turco, Marko es bosnio), los dos son jóvenes y ambos estarán en el Mundial de Sudáfrica defendiendo a Alemania. Una sociedad pensada y preparada con un ambicioso propósito: suplir la marcha de Diego a la Juve.