J. E. CARRATALÁ
Si creíamos que ya lo habíamos visto todo de los árbitros, Fernández Borbalán ha demostrado que no es así. Es muy difícil encontrarle un precedente a lo ocurrido en Mestalla.
Fernández Borbalán se equivoca y señala el final del primer tiempo bastantes segundos antes de llegar al minuto 45 entre los sílbidos de la grada. Hasta ahí, todo más o menos normal, porque no es la primera vez que pasa esto.
Lo novedoso vino luego. El colegiado se da cuenta del error y, ni corto ni perezoso, ordena que los jugadores se queden y reanuda el juego con un bote neutral. Es más, ¡incluso decreta un minuto de tiempo añadido! Algo increíble y curioso, aunque sin mayor trascendencia en el juego.