V. L. / A. G. / C. B.
Otro año con la obligación de hacer sitio. El Valencia acabará la temporada —después de la venta de Villa, el adiós de Baraja y los fichajes de Ricardo Costa, Topal y Feghouli— con 37 futbolistas profesionales en nómina entre los que tiene ahora en plantilla y los que han estado cedidos este año ¿Éso que implica? Pues éso implica que durante los próximos dos meses, al margen de intentar fichar los jugadores necesarios para cubrir las salidas que ha habido —se busca a un jugador que asuma el rol de organizador de baraja así como a dos delanteros naturales—, Fernando Gómez tendrá que intentar colocar al menos a doce futbolistas... y eso suponiendo que Unai Emery acceda a contar con 25 hombres en plantilla, una opción de la que nunca ha sido partidario. La cifra de ´colocables´, además, aumentará de forma automática en el momento se asuma cualquier nuevo fichaje.
A partir de ahí el análisis por lineas no parece demasiado complejo puesto que en todas ellas —las lineas— sobran jugadores. Para empezar hay cuatro porteros con contrato en vigor y los que se quedarán en el equipo serán César y Moyà por lo que, si Unai mantiene su política de la actual campaña de contar con dos metas y echar mano del del filial cuando sea necesario, habrá que colocar a Renan y Guaita.
En defensa la cosa es muy similar. A Del Horno se le busca salida desesperadamente por su elevadísimo coste totalmente desproporcionado con su rendimiento —más aún tras el ´descubrimiento´ de Jordi Alba como lateral— y junto a él hay tres canteranos (Lombán, Jaume y Ximo Navarro) que deben volver tras sus cesiones y no pueden bajar al Mestalleta ya que este año se da la circunstancia de que los futbolistas que ya tienen firmado contrato profesional no pueden jugar con el filial al estar éste en Tercera División. Con el fichaje de Ricardo Costa ya cerrado, el único movimiento que habría en esta linea sería como consecuencia de una salida —el club no vería con malos ojos una venta a buen precio de Miguel Brito—.
En la media, y pendientes de encontrar un sustituto para Baraja, las bandas parecen cubiertas salvo que haya una venta y en el centro es donde vuelve a estar el problema con Sunny, Viana, Nacho González, Montoro o el mismísimo Fernandes. Ahí es prioritario aligerar nómina —incluso si es vendiendo a alguno de los futbolistas que este año han participado se vería con buenos ojos— y al mismo tiempo hay que colocar a toda la batería de cedidos que regresan salvo que Unai decida contar con alguno de ellos.
Y por último la linea de ataque. Aquí el atasco llega en la posición de enganche donde Silva, Chori Domínguez, Feghouli o Míchel —que está a punto de cerrar su cesión al Deportivo y puede ser el primero en aligerar la plantilla— se taponan. El canario, es obvio, sería fijo si la situación económica no fuese la que es y que, como ya dijo el presidente, podría obligar a vender más jugadores. Ahí, si Silva sale, no está tan claro que se vaya a fichar a un sustituto puesto que la prioridad ahora es buscar un punta de lanza —o mejor dicho, dos—para cubrir la ausencia de Villa ya que como delanteros natos el VCF en estos momentos tiene a Nikola Zigic, un futbolista que apenas ha contado para Emery y cuya salida se vería con buenos ojos si deja dinero en caja, y Aarón Ñíguez, un jugador que por su temprana edad y por su incuestionable talento tiene aún margen para romper pero que se acaba de recuperar de una grave lesión de rodilla y es una verdadera incógnita.
En definitiva, que la canción se vuelve a repetir como en años anteriores... hay que sacar y además acertar con lo que entre.