C. VALLE
Suenan tambores de guerra en la Agrupació de Penyes. Tras años de hermandad entre los peñistas, la sucesión de Jaume Part como presidente se aventura tensa y crítica. Ayer se hizo oficial lo que era un secreto a voces. Blas Madrigal no será el único candidato a convertirse en presidente de la Agrupació. Guillermo Llorens, antaño compañero de viaje de Blas bajo el manto de Jaume Part, presentó ayer su candidatura y su equipo de trabajo, entre los que destacan Eduardo Escartí —presidente de la peña Guillot— y Pepe Turpín —peña Brothers—, dos viejos conocidos en el entorno social del valencianismo. Y la presentación no estuvo exenta de polémica.
Pepe Turpín denunció —sin presentar documento alguno, «aunque tengo pruebas para todo aquel peñista que las quiere ver»— que en los últimos años en las elecciones e incluso en las Asambleas de la Agrupació de Penyes «ha reinado el pucherazo». Turpín, vicepresidente de la candidatura de Llorens, afirmó que un notario ha dado fe de la falsificación de más de 200 firmas, una crítica directamente dirigida a la candidatura de Blas Madrigal. SUPER se puso ayer en contacto con fuentes de dicha candidatura que se limitaron a decir que «si tienen tantas pruebas, ¿por qué no presentan denuncia?».
Guillermo Llorens afirmó que se presenta para «cambiar unos hábitos que desde dentro no he podido». Además, focalizó sus críticas en el poco margen de maniobra que permiten los Estatutos de la Agrupació a que una candidatura «no continuista» gane las elecciones. Amén de ser uno de los puntos a cambiar de su programa, Llorens apuntó que los Estatutos están «pensados» para que solo ganen los que «están ya en el poder», argumentando que un candidato ajeno a la anterior Junta Directiva —él pertenecía a la de Part, aunque sus compañeros de viaje ahora son otros— solo dispone de ocho días para «hacer campaña». Por contra, según Llorens, Blas Madrigal «lleva más de dos meses, desde antes de que se abriera el plazo, recogiendo delegaciones... aunque por desgracia eso es imposible de demostrar».
Lo cierto es que Guillermo Llorens dejó entrever que da las elecciones por perdidas, «porque nos estamos encontrando con que muchas peñas han dado ya su delegación, aunque ahora quisieran apoyarnos a nosotros y no a ellos». Los Estatutos de la Agrupació señalan que la única manera de anular una delegación es acudiendo el presidente de la peña que ha delegado a votar el 3 de junio en persona.
Por otra parte, tanto Escartí como Turpín avisaron que los directivos que acompañarán a Blas Madrigal «se están aprovechando de la infraestructura de los peñistas para su uso, para mandar cartas, fax y emails». Eso sí, Llorens quiso recalcar que «vamos a ejercer una oposición firme durante toda la gestión de Madrigal... si es que gana, claro». Lo dicho, suenan tambores de guerra.