P. CALABUIG
El Valencia, como le pasó en Leverkusen o en casa contra Racing y Barcelona, volvió a pecar de doble personalidad. La primera, triste, temerosa y despistada. La segunda, la de un equipo tocado en su orgullo, muy intenso y ordenado. Después del descanso los valencianistas estuvieron a punto de recoger frutos con su clásico sistema 4-2-3-1. Sin embargo, en los primeros 45 minutos la apuesta por el ´trivote´ con Parejo en el once no dio el resultado deseado. Los madridistas sacaron una ventaja, que acabó siendo clave, aprovechándose de un equipo dócil centrado más en la naturaleza del rival que en la suya propia.
A lo largo de la semana y ayer en la charla técnica antes del encuentro —a la que asistieron los 18 convocados— Unai Emery insistió en la necesidad de mantener la concentración durante los 90 minutos. A pesar de las consignas, el Real Madrid se aprovechó de una polémica falta y el posterior error de atención para irse a los vestuarios con 0-1 a su favor. Xabi Alonso colocó el esférico desde el centro del campo a la espalda de los centrales del Valencia para que Benzema lo cruzara a gol delante de Diego Alves. El meta brasileño y Dani Parejo fueron las dos sorpresas que deparó Unai Emery en el once.
Parejo, marcaje a Xabi Alonso
Emery pobló el centro del campo con tres hombres. Parejo acompañó a Tino Costa y David Albelda. El objetivo era ahogar a Alonso, tapar los espacios y las líneas de pase para evitar el ataque vertical de los de Mourinho. Sin embargo, el portugués sirvió la batalla táctica. El Madrid también salió con tres en la medular y Xabi unos metros más adelantado de lo normal con Lass y Khedira de guardaespaldas. Situación que desorientó a Parejo, encargado de seguir a Alonso e intentar que no recibiese. El cosladeño jugó 61 minutos, pero apenas entró en contacto con el balón y cuando lo hizo se mostró inseguro. Su mejor acción, un cabezazo.
En el segundo periodo el VCF mejoró aumentando las dosis de coraje y agresividad. El Madrid replegó filas y la fe de los de Emery resucitó el duelo. La entrada de Jonas y Pablo devolvieron el dibujo habitual y acercaron al equipo hacia Soldado, aislado en el primer acto. Los dos cocieron las jugadas de los goles. La mayor intensidad dio luz a hombres como Mathieu, Tino o Albelda. Pero la remontada fue imposible porque los de ´Mou´ habían ya sacado tajada de una jugada de estrategia, una salida mal calculada de Alves y las decisiones de Teixeira Vitienes.