PAU FUSTER
Como es habitual antes de que el Valencia dispute su último partido del año, el presidente Manuel Llorente acude a la sede de la Agrupació de Penyes del VCF para desearles a los peñistas un próspero año nuevo. No aceptó preguntas de los presentes, siguiendo la dinámica adoptada por el club y de mutuo acuerdo con la plantilla desde que la Agrupació escribiera un comunicado en contra de la plantilla y del cuerpo técnico tras perder en Leverkusen, pero eso no significó que faltara a la cita y la anécdota de la noche llegó al final, cuando Blas Madrigal le entregó un regalo. Al presidente le animaron a que retirara el envoltorio y era una cerámica con el escudo de la Agrupació y otra con el diseño del futuro estadio de Mestalla. Llorente esbozó una sonrisa, al tratarse de uno de los proyectos más importantes que tiene actualmente entre manos y del que ya han dado el primer paso logrando la financiación para su construcción: «Aún queda todavía mucho trabajo por hacer, pero espero que el próximo año sea bueno para que los proyectos del club se vayan cumpliendo».
Antes de los discursos, el presidente quiso que se le brindara una ovación a Héctor Núñez, fallecido el pasado lunes y que defendió y entrenó al Valencia. Después hizo un balance de la situación deportiva del equipo, que considera muy buena. «El balance de este año desde el punto de vista deportivo ha estado muy bien. El equipo está arriba, llevamos una trayectoria buena, ganamos al Málaga en un partido excelente y eso nos permite seguir con esa diferencia de los puestos inmediatos, estamos más cerca de jugar la Champions el año que viene y deciros que el equipo está fuerte, con muchas ganas de seguir dando satisfacciones a la afición, esa afición fenomenal que tiene el Valencia. Brindamos por que el nuevo año nos traiga éxitos deportivos y que todos los proyectos nos salgan bien. Feliz Navidad». Se sintió cómodo el presidente, que durante la cena estuvo dialogando con Víctor, de la Penya La Garba de la Pobla de Vallbona. A la par le informaban de los resultados negativos del Atlético de Madrid y Villarreal, ante dos rivales de la Segunda División B, en un signo de advertencia para afrontar el partido contra el Cádiz con todos los sentidos puestos. No responder a los peñistas no significaba que se fuera sin saludarles afectuosamente de forma individual, respondiendo sin micrófonos a sus inquietudes, siempre con el nuevo estadio bien presente.