V. LINARES
España entera celebraba el tercer título consecutivo de la Roja, pero si en algún lugar tenían motivos para sentirse especialmente orgullosos, es en Paterna. Silva, un canario criado en la cantera del VCF, adelantó a España con un cabezazo en el minuto 14 y Jordi Alba, un catalán al que los responsables del fútbol base de la entidad valencianista rescataron tras ser defenestrado por el Barça —que ahora ha pagado una fortuna por él—, prácticamente sentenció la final antes del descanso (m. 40) en una colada de libro que finalizó con una calma pasmosa.
La fama y los elogios se los llevan otros pero lo cierto es que la cita, sin la aportación de los jugadores que se formaron aquí, no habría sido la misma. Jordi Alba, el último producto, explicaba así sus sensaciones tras el encuentro: «Era mi primera Eurocopa, ellos habían hecho historia primero y yo ahora con ellos. Parece que no me lo creo pero poco a poco lo voy asimilando. Me ha salido una Eurocopa muy buena y además con un gol. Me habían dicho en l´Hospitalet que marcaría pero no me lo creía...».
Silva cierra su círculo
Jordi, la gran sensación de esta Eurocopa, andaba como un niño con zapatos nuevos pero también hay que descubrirse ante un futbolista como David Silva que vivió en Sudáfrica la experiencia de empezar siendo titular y cayendo ante Suiza para pasar poco menos que al ostracismo en aquella competición, y que en esta Eurocopa ha sido titular en todos los encuentros. Es cierto que en la mayoría de partidos (ayer volvió a suceder) el canario ha sido el primer sustituido por el técnico, pero no lo es menos que el mago de Arguineguín empezó la competición dándole un pase de gol a Cesc y la cerró anotando un tanto de cabeza que abría la lata al filo del cuarto de hora de partido y que ya quedará para la historia. Muy merecido.
Sería injusto, eso sí, adueñarse también del cuarto tanto anotado por Juanín Mata de quien hay que admitir que se trata de un jugador formado en las inferiores del Real Madrid, pero que nadie debe olvidar que en su día fue ´pescado´ por el Valencia porque en la casa blanca nadie se atrevía a darle galones. Vino a Valencia y de aquí a la gloria. Son datos irrefutables.
Por último, junto a Jordi Alba y David Silva, además, tampoco hay que olvidar a Raúl Albiol, otro producto surgido de la cantera valencianista y que, aunque no ha participado ni un solo minuto en la competición, es de los que tienen el honor de haber conseguido el triplete puesto que estuvo en la Eurocopa de 2008, en el Mundial de 2010 y, obviamente, en esta Eurocopa.
La final de ayer ya es historia porque supuso el tercer título consecutivo de la Roja, pero también por la forma. La aportación del trabajo de cantera del VCF fue clave para lograr el triunfo más holgado de la historia en una final de una Eurocopa y además dando una sensación de superioridad aplastante. España ganó y lo hizo jugando a fútbol divinamente.