P. CALABUIG
Mauricio Pellegrino no renuncia a su ADN de defensa, pero al mismo tiempo rehuye de los clichés y las ideas preestablecidas. En la sesión de ayer el preparador argentino comenzó a trabajar la faceta defensiva, incidió en el posicionamiento de los jugadores en el campo y en cómo moverse para cerrar los espacios al rival. Coordinación, desgaste y sacrificio del colectivo con el objetivo de robar el balón y convertirse en equipo protagonista? Morder para atacar.
«Lo que me gustaría es que mi Valencia disponga de herramientas para solucionar problemas que la competición plantea. El VCF va a ser un bloque que ataque más que defienda, porque así lo creo, sus futbolistas y el club lo merecen, por obligación y por lo que entiendo que debe jugar este equipo, imagino un Valencia que en todo momento irá a por el partido. Necesitamos que el equipo sepa atacar; cuando se ataca es más difícil defender, quiero preparar al grupo para conseguirlo», explicó el técnico de Leones.
El Flaco está dando en Paterna las primeras pinceladas del estilo que pretende plasmar. En sus conversaciones con los jugadores Pellegrino —que ha estudiado al detalle la era Emery— remarca que del pasado son más las virtudes a conservar que los defectos. No obstante, existen aspectos por pulir entre los que están las transiciones y el balance defensivo. En la charla previa a la sesión del viernes Pellegrino repasó con el grupo el posicionamiento que debe tener el equipo en el campo. Tras el calentamiento, el míster realizó un ejercicio para ensayar la basculación en bloque de dos equipos. Con el balón en mano el argentino se iba desplazando a diferentes zonas requiriendo la presión y el movimiento en acordeón de los diez jugadores de campo. «¡Vamos, apretamos!», «Que no nos rompan», pedía a los jugadores.
Pellegrino y su cuerpo técnico desean que las líneas no se rompan fácilmente con un cambio de juego, que la defensa no se mantenga inmóvil y la distancia con el mediocampo sea reducida con tal de incomodar la elaboración de los contrincantes. Eso sí, al conjunto poseedor del balón le pedía que abriera el campo como arma para contrarrestar el repliegue.
En este inicio de curso el Flaco está logrando que sus futbolistas muestren la máxima intensidad en cada entreno. Por ejemplo, en el partido modificado del final todos estaban súper metidos, pidiendo la pelota, ofreciéndose en la ayuda u ordenando a gritos las premisas dadas por el míster: «¡Fuera, salimos defensa!», «Sal ¡presiona!», «Cuidado a la espalda, atento a la marca».