ANDRÉS GARCÍA
Valencia-Frankfurt-Madrid. Haciendo escala en Frankfurt como en los altos vuelos. Así ha empezado el Valencia su viaje hacia el Santiago Bernabéu. El primer destino de Liga en el que espera el Real Madrid. El despegue no pudo ser mejor el pasado jueves en Mestalla contra el Tottenham. La nave de Pellegrino ofreció las mejores sensaciones de la pretemporada con un partido redondo que confirmó las que serán las señas de identidad de este nuevo equipo. Control, equilibrio, seriedad, madurez, pegada, solidaridad en las ayudas, seguridad defensiva e inteligencia para leer los partidos y gestionar las ventajas. Todos esos conceptos tácticos que se han trabajado durante el primer mes del Flaco en el banquillo y que hoy necesitan ser ratificados en el último test del verano. Aunque sea con un once muy distinto al que saltó a Mestalla hace dos días. La identidad del equipo está por encima de los nombres y hoy es un buen día para demostrarlo. Porque reforzaría la idea táctica de equipo que quiere el técnico y porque significaría una bocanada de moral y confianza a ocho días de la visita a Chamartín. Ganar al Eintrach en su estadio es la pista de despegue perfecta para aterrizar con más impulso que nunca en el Bernabéu.
Lo decía el míster. «Este equipo está capacitado para ganar a cualquiera». Si se cree y se quiere ganar en un escenario como el Bernabéu se debe y se ha de ganar en una plaza como la del Eintracht. Con esa intención viajó ayer la expedición blanquinegra a Alemania. Allí se creó el embrión del nuevo proyecto y allí está obligado el Valencia a alcanzar su madurez. Será la última prueba veraniega del Flaco. La última oportunidad para hacer pruebas. Pellegrino utilizó el partido del jueves para probar con una base de alineación teóricamente titular. La idea hoy es otra. Primero, porque el cuerpo técnico ve arriesgado que los mismos jugadores jueguen dos partidos seguidos en menos de 48 horas y en pleno mes de agosto. Y, segundo y más importante para ellos, que consideran a todos sus jugadores por igual. Esta tarde será el turno de los futbolistas que menos protagonismo tuvieron en la presentación. Es un buen día para ver en acción al otro doble pivote con Albelda y Parejo. Para que Pablo y Piatti ganen enteros por los costados. Para que Viera recupere la magia que un inoportuno pinchazo en el muslo izquierdo le arrebató. O para que futbolistas como Barragán eleven la exigencia y la competencia al máximo nivel. También es un partido bueno para los niños. ¿Qué partido no va a ser bueno para Alcácer o Bernat? Ahora necesitan paciencia y minutos. Hoy los tendrán. Hasta se quiere ver a los jóvenes centrales del filial Delgado y Quintanilla. Quizás la lenta recuperación de Rami obligue al Flaco a llevase a alguno al banquillo del Bernabéu.
El partido también servirá para corregir alguno de los errores que se cometieron en el partido contra el Tottenham. El vestuario es exigente y no todo fueron virtudes. También hubo defectos preocupantes. Uno de ellos, en el que ayer se hacía hincapié, es la basculación del equipo para cerrar las subidas de los laterales. El equipo sufrió, sobre todo, por la izquierda en la primera media hora de partido y eso es algo que no ha pasado desapercibido en el grupo. Sobre todo, porque fue uno de las asignaturas pendientes del año pasado. Los noventa minutos de hoy servirán para corregir esos pequeños errores y asimilar todo ese tipo de automatismos. El tiempo se echa encima. Tanto que el cuerpo técnico ha preferido reservar jugadores pensando ya en el partido del Bernabéu. Es el caso de los internacionales Jonas y Guardado. Dos titularísimos a los que Pellegrino ha dado descanso por sus compromisos con Brasil y México respectivamente. Y es que, todo está listo para que la puesta a punto contra lo de Mourinho sea la mejor. El cielo de Madrid espera, pero antes hay que hacer escala en Frankfurt.