EL VCF Y ORBAN CALLAN AL PIZJUÁN

Lucas Orban, corazón de león

El argentino simboliza el espíritu guerrero que está implantando Nuno

25.08.2014 | 21:55
Lucas Orban, corazón de león
Lucas Orban, corazón de león

Minuto 88. Córner a favor del Valencia en una de las esquinas del Sánchez Pizjuán. El corazón de los aficionados está en un puño a la espera de que el equipo, con un jugador menos, consiga el empate en una de las últimas jugadas del partido. Parejo saca en corto, Rodrigo se la devuelve y busca espacio en la banda izquierda. El hispano-brasileño vuelve a recibir el esférico y centra de primeras, raso con la zurda. Otamendi trata de empalmar el balón, pero su remate con la diestra toca en un defensa del Sevilla. La pelota rueda acercándose a la zona del segundo palo€ Por ahí aparece como un rayo Lucas Orban. El argentino se lanza con el alma para empujarla con el pecho a la red. Empate a uno. Premio a la constancia. Los valencianistas desplazados a Sevilla saltan de alegría en la grada, mientras el defensa corre sonriente, reúne a los compañeros y Nervión se calla de golpe.

El carácter de Orban, el ímpetu del equipo en busca del gol, la piña en la que se fundieron los futbolistas y los gestos de Nuno Espírito Santo hacia los seguidores blanquinegros, son pruebas fehacientes del Valencia aguerrido que el técnico portugués está construyendo. Un Valencia que no se rinde, un bloque en que el carácter y el gen ganador sean los principales rasgos distintivos. «Los títulos, las grandes cosas las ganan los grandes grupos y eso es lo que vamos a hacer en el Valencia, formar un buen grupo», dice el actor del tanto del empate (1-1). No lo lograron, las imprecisiones en el ataque y la expulsión de turno en Híspalis lo hicieron imposible. Sin embargo, los 14 jugadores protagonistas demostraron que el mensaje del entrenador „«tenemos que creer que se puede ganar cada partido»„ empieza a calar en el vestuario.

Lucas Orban es un factor importante dentro de ese fin, un transmisor diario de competitividad. «Entiendo que esto es una actitud frente a la vida y tiene que manejarse así, siempre hay que ir para delante, tratar de ir a por más siendo una buena persona para intentar ayudar a cualquier compañero, sumar para el conjunto», asegura el exjugador del Girondins de Burdeos. En el minuto 83 André Gomes dejó su lugar en el centro del campo. La entrada de Orban significó un cambio de sistema. Con diez futbolistas sobre el terreno el dibujo se quedó en un 1-4-4-1. Rodrigo solo arriba y con Feghouli y Gayà en los extremos. ¿Con qué premisas salió al césped? «Todos los que estaban en el campo y también los del banquillo me desearon suerte, pero no sé si sabían que iba a marcar. Confiaba seguro en recuperar balones lo antes posible para encontrar al menos el empate e irnos de Sevilla con una justa recompensa», explica el zurdo de 25 años.

El Valencia resistió la rigurosa expulsión de Rodrigo de Paul. El joven compatriota de Orban apenas pudo cumplir un minuto en su primer partido oficial en la liga española. A los 65 segundos sobre el campo Del Cerro Grande le amargó el debut al entender una agresión intencionada los intentos de De Paul por quitarse de encima al rival que le estaba agarrando, Aleix Vidal. «Fui al primero que fui a buscar en el vestuario. Por el afán de querer jugar rápido le pegó sin querer, al del Sevilla le sacó amarilla y a él roja». Lejos de amilanarse, los de Nuno reaccionaron. Con diez jugadores volvieron a dominar, consiguiendo lo que no había hecho el Valencia en las cinco visitas anteriores al Pizjuán, levantarse ante la adversidad de una expulsión y marcar un gol para no irse de vacío del campo, pese a acabar con un hombre menos. El trabajo táctico de la semana dio un fruto final. «Hemos trabajado mucho la estrategia», recuerda Orban.

Era la única forma de rebasar a un Sevilla en superioridad, agazapado cerca de su área y con las faltas continuas como arma para enfriar el duelo y frenar a los taronja. El supuesto rey de las jugadas a balón parado, Unai Emery, acabó recibiendo su propia medicina. Primero lo intentó Parejo con un par de lanzamientos de falta, pero fue el pecho de Orban el que sorprendió a la defensa sevillista y a todo el estadio. «Fue mi debut soñado, lo ideal hubiera sido ganar, pero fue muy importante empatar€ Llamé a mi novia, que está en Valencia, y a mi familia. El resto de la familia se encuentra en Argentina, y allí se reúnen siempre para ver mis partidos», finaliza.

Enlaces recomendados: Premios Cine