DELANTERO DE REFERENCIA

Álvaro Negredo como baliza del Valencia

El 'Tiburón' sostiene al VCF desde la delantera. Insuperable por arriba

01.12.2014 | 20:49
Álvaro Negredo como baliza del Valencia
Álvaro Negredo como baliza del Valencia

Negredo fue claro en su análisis: "Hemos perdonado y cuando lo haces contra el Barça pasa esto". El equipo se quedó fastidiado por la forma en que se produjo la derrota. Sobre todo, por el buen partido dibujado en líneas generales. Hoy no hay consuelo, pero el fondo deja un análisis con buenos argumentos. Se pudo ganar al Barça y se compitió a alto nivel ante un transatlántico con futbolistas de talla mundial. Claudio Bravo marcó la diferencia para el equipo de Luis Enrique sosteniéndolo en los mejores momentos del Valencia, con paradas determinantes ante Feghouli y Álvaro Negredo. El ´7´ estuvo sobresaliente, si bien le volvió a faltar el gol. Su partido sintetiza la escena final del encuentro: mucho esfuerzo, poco premio. Los depredadores sienten que les falta algo cuando no consiguen la presa (marcar), pero el partido de Negredo fue realmente completo. Su función sobre el césped compacto el decálogo del ´delantero de referencia´. Siempre fue una señal fija o móvil para el fútbol directo del Valencia. Su producción de espaldas a la portería rival fue un escándalo. Se peleó con los centrales, los sacó de zona y trabajó ante con tipo de balones aéreos. Ante la duda: Negredo. Además de André, Otamendi o Parejo, también hay faro en el ataque. Una especie de ´flotador´ al que sólo le falta la caña de pescar.

Negredo produjo más que Messi, Neymar y Luis Suárez. No son sensaciones; ahí quedan los números. El '7' del Valencia tiene el respaldo de objetivo de los números. Fue el futbolista que más remató a puerta (cuatro, por los tres de Parejo, Luis Suárez o Neymar), produjo dos asistencias de remate (el balón de gol de Feghouli parte de sus botas) y fue el futbolista que más duelos aéreos sacó adelante. En los siete mano a mano que peleó con la retaguardia culé, tuvo éxito en cinco. Enlazó delantera y centro del campo. Se ofreció siempre e hizo jugar al resto. Fue oxígeno e hizo un partido de trabajo oscuro, pero a la medida del partido. En el banquillo dejó una imagen clara de frustración, también por el dolor producido por su última acción: desviar de cabeza un libre directo de Messi, que encontró el balón y la testa de Fuego. Sergio Busquets, Piqué, Mascherano o Mathieu defendieron colgados de su cuello. Cuando en el minuto 81 salió del partido, el Barça respiró aliviado. Se quitó de encima la amenaza del ´Tiburón´. Eso lo dice todo.

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