Ya han pasado dos años desde que Kobe Bryant murió en un accidente de helicóptero. Aquel 26 de enero de 2020, el deporte mundial, no sólo el baloncesto, quedaba conmocionado por una noticia fatal que todavía hoy en día cuesta asimilar. El mítico exjugador de los Lakers había fallecido a los 41 años junto a su hija Gianna, de 13, y otras siete personas, entre ellas algunas compañeras del equipo de la pequeña.

Ni la NBA ni el mundo del deporte se han recuperado totalmente del vacío que dejó la muerte de Kobe, leyenda absoluta del baloncesto y una figura cuyo carisma se extendió mucho más allá de la pista de basket. Cuarto máximo anotador histórico de la NBA (33.643 puntos), tercero en tiros libres (8.378), sexto en canastas anotadas (11.719), séptimo con más minutos jugados (48.637), ganador de cinco anillos de la NBA con Los Ángeles Lakers, la 'Mamba negra' fue un feroz competidor, un ejemplo casi extenuante de esfuerzo, un emblema para el equipo angelino y una persona tan ambiciosa que se convirtió en el primer exdeportista profesional en ganar un premio Oscar (por el corto de animación "Dear Basketball", 2017).

La aeronave debía trasladarles a un partido de baloncesto de las jóvenes. Las condiciones meteorológicas eran malas. Había tanta niebla que los helicópteros de la policía se había quedado en tierra. El piloto, ignorando la normativa de vuelos con mal tiempo, decidió despegar. A la altura de Calabasas, a unos 50 kilómetros de Los Ángeles, en una zona montañosa y con muy poca visibilidad, el helicóptero se precipitó contra el suelo a gran velocidad después de haber ganado altura para evitar las nubes. Eran las 9.45 hora de la costa Oeste y poco después la noticia, propia de un mal sueño, comenzó a correr con la velocidad que se transmiten estas cosas por las redes sociales.

Poco después de conocerse la trágica noticia, los alrededores del Staples Center, el estadio en el que Bryant vivió noches de gloria con los Lakers, se convirtieron en el centro de un homenaje improvisado por unos fans que todavía no acababan de creerse lo sucedido. Camisetas con los dorsales 8 y 24, carteles con el nombre de Kobe, flores con los colores púrpura y oro... Sus seguidores lloraban la tragedia con todo lo que tenían a mano mientras, a solo unos cientos de metros, la noticia de su muerte se colaba en la alfombra roja de los Grammy, que se celebraban justo ese día en la ciudad de Los Ángeles.

Los Ángeles, en su multitudinario adiós a Kobe Bryant

Muchas cosas sin resolver

Han pasado ya dos años pero todavía hay muchas cosas sin resolver. Desde el fallecimiento, su mujer ha estado envuelta en procesos legales. Primero, para que se reconociera la negligencia del piloto, Ara Zobayan, algo que se hizo en febrero del año pasado. Después, para acusar al departamento del sheriff de Los Ángeles de difundir imágenes del accidente y solicitar una cuantiosa indemnización. La semana pasada, los abogados de Vanessa Bryant señalaron que las imágenes de Kobe Bryant y de Gigi fallecidos fueron compartidas en al menos 28 móviles de agentes del departamento del sheriff y en 12 más pertenecientes a bomberos del condado de la ciudad californiana, según informó la revista People.

Tampoco está resuelto el tema de la gestión de la herencia contra su propia madre. El patrimonio del jugador rondaba los 600 millones de dólares cuando falleció, pero siguió creciendo por lo menos en el primer año después de su defunción.