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NBA

El entrenador de Los Angeles Lakers carga contra su equipo

Rockets detona el milagro navideño de los Lakers.

Rockets detona el milagro navideño de los Lakers. / AFP

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EFE / Mikaela Viqueira

Los Angeles (EE.UU)

El entrenador de Los Angeles Lakers, J.J. Redick, criticó duramente el "pésimo" partido que hizo el equipo este jueves contra Houston Rockets, al sumar su tercera derrota consecutiva: "No voy a hacer otros 53 juegos así".

"Las dos palabras clave del día fueron esfuerzo y ejecución. Cuando hemos logrado ambas cosas a un alto nivel, hemos sido un buen equipo de baloncesto. Cuando no, somos un equipo pésimo, y esta noche lo fuimos", afirmó Redick en una rueda de prensa al término del partido, que perdió por una diferencia de 23 puntos.

Redick considera que al equipo "no le importa lo suficiente como para hacer lo necesario" para mejorar. "Eso es lo que más me molesta. No nos importa lo suficiente como para hacer lo necesario. No nos importa lo suficiente como para ser profesionales", agregó.

El entrenador también reveló que cuando habló con la plantilla avisó que la reunión del próximo sábado "va a ser incómoda". "Es cuestión de tomar una decisión, y con demasiada frecuencia nos encontramos con jugadores que no quieren hacerlo", dijo Redick. "Es bastante consistente quiénes son esos jugadores", puntualizó.

Doncic: "No deberíamos jugar así, tenemos que ser mejores"

Por u parte, Luka Doncic reconoció que Los Angeles Lakers no está pasando por su mejor momento y que debe empezar a detectar qué está fallando tras enlazar tres derrotas en las últimas semanas. "Definitivamente algo tiene que cambiar, se ve terrible.Tenemos que darnos cuenta de que eso es lo que tenemos. De eso es de lo que tenemos que hablar", indicó el esloveno al término de la derrota ante Houston Rockets por 96-119.

Doncic dijo que toda la plantilla tiene que desafiarse: "No deberíamos jugar así, tenemos que ser mejores".

Cabizbajo y poco ánimo de conversación tras la amarga derrota navideña, el astro angelino aseguró que el equipo debe abordar una conversación que será incómoda, pero necesaria para seguir sumando puntos. "La cancha necesita estar bien controlada. No se necesita un jugador con dos y tres jugadores. Se necesitan los cinco para ser excelentes", sentenció.

La crónica

Ni el brillo dorado ni el glamour de Hollywood fueron suficientes este jueves para proteger a Los Angeles Lakers de unos arrolladores Houston Rockets, que tiñeron de rojo la Navidad en el Crypto.com Arena y esfumaron de un plumazo la magia de estas fiestas con un contundente 96-119.

La dolorosa distancia que terminó por sentenciar un choque cuyo resultado se palpó desde el arranque inusual que tuvieron los angelinos, especialmente para quienes acudieron esperando la exhibición de Luka Doncic.

Aunque terminó anotando 25 puntos (9 de 17 en tiros) y 5 rebotes, fue incapaz de contagiar su ritmo, que llegó tarde, a un equipo que se vio superado por la energía visitante.

El esloveno, que suele convertir los primeros minutos en su propio escenario personal, se vio atrapado en una dinámica estéril: su agresividad no encontró el premio de la red, cerrando un tramo gris con apenas 4 puntos que palidecieron ante sus 4 pérdidas de balón.

Esa falla en el ritmo de anotaciones la trató de compensar Austin Reaves, (12 puntos, 5 de 8 en tiro) al son de un LeBron James (18 puntos, 7 de 13 en tiros) que dirigió la batuta del equipo angelino durante el primer cuarto, aunque concluyó con un 25-37 en favor de los Rockets.

El sistema defensivo de los de J.J. Redick careció de la solidez estructural con la que acostumbran a impresionar, y es que los Lakers se mostraron descompasados, incapaces de cerrar líneas ante unos Rockets hambrientos que ganaban carrera en cada transición.

Doncic recuperó sensaciones de a poco, asumiendo la responsabilidad ofensiva con una cosecha de 11 puntos en el segundo cuarto que estabilizó el rumbo de su equipo.

A pesar del despertar del astro esloveno, que permitió estrechar el cerco sobre los Rockets, los Lakers no pudieron neutralizar del todo la renta rival, retirándose a vestuarios con una brecha de 10 puntos.

Y es que los de Houston sacaron la artillería pesada por Navidad, con un Kevin Durant que se mostró impecable aportando 25 puntos (8 de 14 en tiros y tiros y 8 asistencias) y Amen Thompson, máximo anotador del encuentro con 26 puntos (12 de 19 en tiros y 7 rebotes), y que se convirtió en el motor para desarticular cualquier intento de reacción angelina.

Tampoco perdonaron las pérdidas de balón, castigando cada fallo angelino con 13 puntos a su favor, lo que dejó en evidencia la falta de puntería de los Lakers, impotentes de mostrar sacar provecho de los errores del rival.

El tercer cuarto resultó el detonante de una derrota que se venía gestando desde el asalto inicial. Reaves se retiró a vestuarios para no regresar tras unas molestias que volvieron a encender las alarmas sobre el jugador estadounidense, que ya arrastraba una lesión previa.

Un barco que hacía aguas comenzó a irse a pique, y aunque Doncic mantuvo el pulso, el problema de los Lakers no radicó tanto en el ataque sino en una defensa poco efectiva para frenar a Durant.

El milagro navideño comenzó a tornarse en un pesadilla al término del tercer cuarto con una diferencia de 18 puntos, una brecha insalvable y que presagiaba una pesadilla para los angelinos que se arrastró hasta el último cuarto.

El amargo resultado empaña la semana de James, quien soplará velas el próximo 30 de diciembre con la espina clavada de una Navidad teñida de rojo sobre su casa dorada y púrpura, aunque todavía puede resarcirse el próximo 28 de diciembre frente a los Sacramento Kings, donde buscará transformar el carbón en un activo comestible.

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