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Qatar no quiere “fichar” a Kendrick Nunn solamente para ganar partidos

El base de Panathinaikos está a punto de firmar un contrato de 5 años para poder jugar el Mundial de 2027 con Qatar y se convertirá en una de las imágenes del país de cara al exterior

Nunn fue un mal sueño para el Barça todo el encuentro

Nunn fue un mal sueño para el Barça todo el encuentro / FCB

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La nacionalidad no se puede comprar, o eso pensarán algunos… En el baloncesto moderno prácticamente todo es posible, incluso firmar un contrato para jugar con un país con el que no tienes ningún tipo de vínculo. Precisamente esto es lo que está a punto de hacer Kendrick Nunn, el base titular de Panathinaikos. Va a firmar un contrato de 10 millones por 5 años con la selección de Qatar. Su principal objetivo es jugar el Mundial de 2027, en el que precisamente Qatar será la anfitriona. 

El deporte qatarí sigue “creciendo”

En 2008, Qatar lanzó el plan “Qatar National Vision 2030” a través del cual pretenden modernizar el país y convertirlo en una potencia regional. Uno de los puntos más importantes de este plan es su papel en el deporte como nación. Qatar está intentando mejorar su imagen a nivel deportivo con el objetivo de obtener beneficios políticos internacionales. 

El ejemplo más reciente es el Mundial de fútbol de 2022. Qatar invirtió 220.000 millones de dólares en el desarrollo del torneo desde que fue elegida como sede en 2010. Para que sirva de comparación, la Copa del Mundo de 2026 costará aproximadamente unos 13.900 millones de dólares, es decir, será entre unas 15 y unas 17 veces más barata. Además de la inversión económica en la organización del torneo, Qatar también intentó crear una selección competitiva para dar una buena imagen. Para ello, convocó a 26 jugadores de los cuales 10 eran nacionalizados. Aun así, no consiguieron pasar de fase de grupos.

Antes, durante y después del torneorecibieron innumerables críticas por: las condiciones de los trabajadores, acusaciones de corrupción y los alrededor de 6.500 trabajadores que murieron construyendo sus estadios. Aun así, Qatar volverá a ser la anfitriona de un Mundial. Esta vez el deporte elegido es el baloncesto y el movimiento de Kendrick Nunn no solamente tiene como objetivo una mejoría deportiva, sino usar al jugador como una herramienta para proyectar una imagen más positiva del país de cara al exterior.

Así son los ocho estadios del Mundial de Qatar 2022

Así son los ocho estadios del Mundial de Qatar 2022 / ShutterStock

La naturalización: Un proceso permitido por la FIBA

Pese a no tener ningún tipo de vínculo con el país, Nunn si que puede jugar con Qatar. La FIBA define este proceso como “naturalización”. Significa que un jugador puede adquirir la nacionalidad de un país distinto a su lugar de origen para poder competir internacionalmente representando a dicha nación. Según el reglamento, cualquier jugador que obtenga un nuevo pasaporte después de cumplir 18 años se considerará naturalizado, a menos que puedan argumentar vínculos familiares cercanos. La FIBA solamente permite que cada selección tenga 1 jugador naturalizado y es una estrategia muy común que cada vez usan más países para elevar su nivel deportivo.

La mayoría de los jugadores naturalizados son estadounidenses que no tienen hueco en su equipo nacional. Algunos de los ejemplos más famosos son: Jordan Loyd; exjugador de Valencia Basket que juega con Polonia, Jordan Clarkson; el base de los Knicks que juega con Filipinas y Shane Larkin; que actualmente juega en el Anadolu Efes y con la selección de Turquía. Además, la selección española también ha tenido varios jugadores naturalizados a lo largo de su historia como: Serge Ibaka, Nikola Mirotic y Lorenzo Brown.

Lorenzo Brown, tras ganar el Eurobasket

Lorenzo Brown, tras ganar el Eurobasket / FEB

Un proceso que siempre despierta polémica

La naturalización es un proceso que divide mucho las opiniones. Mientras que la FIBA defiende que es una forma de aumentar el talento de las selecciones, para muchos aficionados distorsiona el equilibrio deportivo de los países. El caso de Kendrick Nunn es muy llamativo por el gran nivel del jugador y por los 10 millones en 5 años que va a cobrar por vestir la camiseta de Qatar. Por tanto, la polémica sobre la naturalización de jugadores vuelve a estar a la orden del día.

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