La selección española de balonmano tratará de zanjar este sábado (20:30 horas, Teledeporte) las dudas que dejó con su sufrida victoria (28-26) sobre la República Checa con una victoria sobre Suecia, que pondría con pie y medio, si no los dos, a los "Hispanos" en la segunda fase del Europeo de Hungría y Eslovaquia.

Para ello, el conjunto español deberá corregir los errores de lanzamiento que le llevaron a estrellarse una y otra vez con el portero checo Tomas Mrkva, que detuvo hasta diecisiete balones a los internacionales españoles.

Una falta de eficacia que ensombreció el buen trabajo defensivo de los "Hispanos" que demostraron que el relevo generacional en el que se encuentran inmersos no ha mermado la solidez defensiva que les llevó a coronarse campeones en las dos últimas ediciones del torneo.

Parcela en la que destacó la labor de Iñaki Peciña, uno de los cinco debutantes que presenta España en este Europeo, que mezcló a la perfección con el valenciano y capitán Gedeón Guardiola en el eje de la defensa 6-0.

Pero para derrotar a Suecia, vigente subcampeona del mundo, al equipo español no le bastará sólo con una buena defensa, tal y como advirtió el seleccionador. "Hay que mejorar mucho de cara al partido con Suecia. Especialmente en la faceta realizadora donde cometimos algunos errores en lanzamientos teóricamente fáciles, sin quitarle con ello ningún mérito al buen rendimiento del portero checo", señaló Ribera.

Si España sufrió lo indecible para poder batir al guardameta centroeuropeo, ante Suecia los "Hispanos" se encontrarán con una de las parejas de porteros más sólidas del campeonato. Andreas Palicka, elegido mejor cancerbero del pasado Mundial de Egipto, y Peter Johannesson, que firmó un 53 por ciento de paradas en la clara victoria (30-18) del equipo sueco sobre Bosnia, constituyen uno de los pilares del conjunto escandinavo.

Una circunstancia que obligará a los jugadores españoles a afinar como nunca su puntería, especialmente en los lanzamientos de media y larga distancia a los que la selección tuvo que recurrir más de lo aconsejado ante la República Checa.

Y es que pese al buen papel de los jóvenes centrales Ian Tarrafeta y Agustín Casado, que demostraron tener el talento y el carácter necesario para dirigir con garantías el juego ofensivo del equipo español, a los de Jordi Ribera les costó hacer llegar el balón en ventaja a sus extremos y pivotes.

Un problema que España deberá corregir ante la fortaleza defensiva del conjunto sueco, especialmente en el bloque central, gracias a la presencia del pivote Max Darj y de lateral Jonathan Carlsbogard, un jugador que no deja de crecer partido a partido en todas las facetas.

Al igual que toda la selección sueca que parece haber alcanzado la madurez tras un larguísimo período de transición.

Precedente positivo en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020

Sin llegar a alcanzar el nivel de exigencia de los míticos "Bengan boys", el legendario equipo que dominó el balonmano mundial en el tramo final de la década de los noventa y los primeros años del siglo XXI, Suecia ha adquirido el nivel competitivo para volver a pelear por las medallas en cualquier gran competición.

Un crecimiento en el que ha jugado un papel fundamental el central Jim Gottfridsson, la gran estrella de la selección sueca, que no sólo dota de criterio al juego ofensivo, sino que posee además un gran facilidad para anotar gol.

Pero el jugador del Flensburgo alemán no será el único peligro para el equipo español, que no deberá perder de vista a los laterales Albin Lagergren y al ya mencionado Carlsbogard, que tras ser cortejado por todos los grandes del continente parece que podría recalar la próxima temporada en el Barcelona.

El mismo destino que parece aguardar al extremo Hampus Wanne, que no sólo destaca por su prodigiosa muñeca, sino que además es la punta de lanza del veloz juego de contraataque del conjunto escandinavo.

Sin olvidar, como no, al pivote Frederic Pettersson, que ya se convirtió en un auténtico quebradero de cabeza para la defensa española en el partido de cuartos de final de los pasados Juegos Olímpicos de Tokio, en el que España se impuso por un ajustado 33-34 tras remontar los cuatro tantos de desventaja con los que los contaban mediada la segunda mitad.

Un precedente al que se aferran los jugadores españoles para afrontar un encuentro en el que los "Hispanos" tendrán la oportunidad no sólo ya de dejar prácticamente la clasificación para la segunda fase, sino también la posibilidad de acceder con dos puntos al siguiente turno, algo indispensable para poder alcanzar las semifinales.