España acelera en el momento justo y se gana un sitio entre las aspirantes
Las Guerreras firman un triunfo convincente ante Montenegro (26-31) para avanzar con dos puntos a la segunda fase, donde les esperan Serbia, Islandia y la anfitriona Alemania

Las Guerreras celebran el pase a la siguiente ronda del Mundial / RFEB
La selección española femenina de balonmano respiró hondo, se levantó a tiempo y cerró la primera fase del Mundial de Países Bajos y Alemania con una victoria de autoridad. El 26-31 ante Montenegro no solo aseguró el billete para la siguiente ronda, sino que lo hizo con dos puntos imprescindibles para afrontar lo que viene. Un partido enrarecido al inicio, vibrante en el desarrollo y sólido en el final, donde emergió la batuta ofensiva y el carácter de Alicia Fernández, líder absoluta de las Guerreras.
Una salida espesa… y una defensa que activó el motor
España tardó en encontrar su ritmo. El ataque se atascó durante los primeros minutos, víctima de una circulación lenta y de la muralla física planteada por Montenegro. Las extremos apenas recibían con ventaja, el juego con el pivote se diluía y las primeras soluciones llegaron desde la larga distancia, con una Danila So Delgado obligada a asumir responsabilidad incluso en lanzamientos límite para evitar el juego pasivo.
Pero cuando el ataque parecía al borde del colapso, fue la defensa la que encendió la chispa. La agresividad en primera línea, los robos y la velocidad para correr levantaron a un equipo que, a los catorce minutos, ya disfrutaba de una renta de cuatro goles. A partir de ahí, España se soltó y empezó a mandar.
Somaza y Alicia Fernández, doble mando
La irrupción de Ester Somaza resultó determinante en la primera mitad. La joven lateral castigó una y otra vez los espacios que Montenegro concedía en su repliegue, contribuyendo a que la ventaja española se estirara hasta los seis tantos. Su seguridad en el tiro complementó la otra gran aparición del día: la de Alicia Fernández.

Alicia Fernández 'MVP' del duelo / RFEB
La central gallega ofreció una lección de liderazgo, ordenando ataques, fabricando superioridades y ejecutando desde los siete metros con una precisión quirúrgica. Su actuación sostuvo a España cuando Montenegro se atrevió a atacar con siete jugadoras, un planteamiento que en la jornada anterior había hecho daño a las Guerreras, pero que esta vez encontraron la forma de neutralizar.
Un arranque fulgurante tras el descanso
La segunda parte trajo un guion muy claro: España aceleró, Montenegro se desesperó. Con la defensa española actuando como una red impenetrable y las transiciones castigando cada error rival, la diferencia se disparó hasta los ocho goles a falta de poco más de un cuarto de hora para el final. La portería vacía balcánica se convirtió entonces en una oportunidad constante para que las Guerreras ampliaran su ventaja.

Gassama celebra con rabia una diana / RFEB
El tramo final solo exigía cerrar el partido, y lo hizo, cómo no, Alicia Fernández: una acción defensiva en plancha, evitando un gol a portería vacía, simbolizó la intensidad y el compromiso que España necesitaba para llegar viva (y con confianza) al segundo tramo del Mundial.
Victoria importante y sensaciones sobre el campo
El seleccionador Ambros Martín destacó tras el encuentro que España había sido “una auténtica guerrera”, firmando un partido brillante en ataque y dando “un paso adelante muy importante” en defensa, manteniéndose firmes incluso en los momentos más difíciles. Subrayó que el equipo supo jugar con calma, aprendiendo del duelo anterior y mejorando en aspectos clave como las situaciones de 6 contra 7. Por su parte, Maddi Bengoetxea, jugadora del Elda Prestigio, explicó que el grupo había salido “muy mentalizado de que iba a ser una guerra”, mostrando garra y constancia de principio a fin. La joven lateral, que junto a Lisa Oppedal y Nicole Morales representa al proyecto Comunitat de l’Esport, aseguró sentirse cada vez más cómoda en su primer Mundial. Además, en la selección también figuran como representantes valencianas Paula Arcos y Lucía Prados, completando una destacada presencia autonómica en el combinado nacional.
Próximas rivales: Serbia, Islandia y la anfitriona Alemania
La segunda fase llevará a las Guerreras a Dortmund, donde se enfrentarán a tres selecciones de perfiles muy distintos. La primera cita será ante Serbia, rival al que España ya superó en un amistoso de preparación y cuyo estilo físico requerirá máxima precisión en la circulación. Después llegará Islandia, un equipo en clara progresión, con un ritmo constante y una propuesta muy diferente a la del combinado balcánico. El cierre del grupo será ante Alemania, anfitriona, sólida y hasta ahora intocable en el torneo, pero también sometida a la presión de jugar en casa y de defender su condición de favorita.
Los dos primeros clasificados obtendrán el pase a los cuartos de final. España llega con dos puntos, con buenas sensaciones recuperadas y, sobre todo, con la convicción de que el carácter que mostró ante Montenegro puede volver a situarla en la pelea por todo. Las Guerreras están de vuelta. Y quieren más.
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