01 de febrero de 2021
01.02.2021
Superdeporte
FORMACIÓN

El talento europeo ya apuesta por L'Alqueria del Basket

Maciek Kenig se traslada desde Polonia junto a su familia para formarse en la instalación 'taronja'

01.02.2021 | 09:40
Maciek Kenig, en el centro con el Infantil A.

Baloncesto en los genes. Es la frase que mejor define a uno de los jóvenes talentos con los que a día de hoy cuenta L'Alqueria del Basket. Se trata de Maciek Kenig, que con trece años aterrizó este mes de agosto en la instalación taronja para continuar con la formación iniciada años atrás en Lodz (Polonia). Y lo ha hecho acompañado por toda su familia, que se ha establecido en una urbanización de Paterna para dotarle de las mejores herramientas para cumplir el sueño de llegar a ser jugador profesional. Las de las instalaciones y metodología que le facilita el Valencia Basket.

Y lo hacen con conocimiento de causa. Su padre Filip, jugó profesionalmente en el LKS y fue internacional con Polonia en el baloncesto 3x3. Su madre, Katarzyna, fue también internacional con Polonia y disputó durante muchos años la Euroliga en equipos como el Wisla Cracovia. Su vida gira y ha girado siempre alrededor de este deporte. De hecho, ambos se conocieron también en una pista de baloncesto. A partir de ahí resulta mucho más fácil entender las razones de su decisión de mudarse a València junto a sus otros dos hijos, Hanna, de 11 años que juega en el alevín B, y Tymon, que lo hace en el prebenjamín.

«Sabíamos que para continuar con su progresión el mejor sitio era España. Tuvimos contacto con varios clubes pero el Valencia Basket fue de los más rápidos en invitarle a entrenar y enseñarnos cómo funciona el club», explica Filip Kenig a SUPER. Desde el primer momento tuvieron claro que no le iban a dejar solo en esta aventura, algo que encajaba con las normas de una entidad que «no importa jugadores de otros países» salvo en determinadas condiciones.

Andreu Casadevall, coordinador de la cantera masculina, fue uno de los principales valedores para una incorporación que, pese al indudable talento de Maciek y condiciones físicas -juega como exterior, lo hacía como base en el LKS, y la previsión es que alcance los 2,05 metros de altura- ha tenido sus complicaciones.

La primera cuando se rompió el cubito y el radio de su mano derecha yendo a clase mientras montaba en bicicleta. Un accidente que se produjo a la altura del Bioparc y que le tuvo siete semanas sin poder entrenar con su equipo, el Infantil A, tras ser operado por el doctor Nacho Muñoz. Eso sí, al poco tiempo ya lo hacía de manera individual ejercitando la mano izquierda. La otra la pandemia, que le ha impedido disputar torneos como la Minicopa y competir ante jugadores de primer nivel en su edad.

Internacional en las categorías inferiores de la selección polaca, Maciek «tiene aún mucho que mejorar, sobre todo en la coordinación por su rápido crecimiento», explica su padre, que destaca de él sobre todo «su control sobre el balón, así como su carácter y mentalidad. Es un luchador». Un jugador, sin duda, al que hay que seguir de cerca y cuyo ídolo es el exNBA Marcin Gortat, también nacido en Lodz y amigo de la familia.

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