La lluvia de barro o lluvia de sangre es algo que sucede en zonas de España como Canarias o la costa peninsular mediterránea, aunque también puede darse en Andalucía, Baleares, Ceuta o Melilla en menor medida. El suelo, los coches, los toldos o las terrazas suelen padecer la suciedad que ocasiona en cuestión de minutos, pero ¿qué es la lluvia de barro?

Para que llueva barro, es necesario que se produzca un contraste de temperaturas entre el suelo y las capas medias y altas de la atmósfera. El suelo se calienta tanto por el calor, que levanta masas de aire y arrastra el polvo a ciertos niveles altos de la troposfera. Ese aire tan caliente choca con otro más fresco que, si trae agua, supondrá una lluvia de agua mezclada con tierra. No hace falta ni mirar las gotas una vez caídas, sino que el cielo ya se tiñe de un color rojizo.

El polvo en suspensión procedente del desierto del Sáhara, también conocido como calima, es el principal causante. Suele darse durante los meses de verano, aunque a finales de primavera o principios de otoño también puede producirse.

En ocasiones, las tormentas pueden ser eléctricas pero secas y, por lo tanto, no se registra un gran volumen de agua, pero dichas gotas siguen siendo portadoras de tierra.