Pocoyó se ha hecho mayor. El dulce y famoso personaje de dibujos animados de colores intensos y vibrantes ahora se hace llamar Muchoyó, y ha hecho del 'total black' y la sudadera con capucha su nuevo uniforme. Así se muestra en el corto de animación y pieza central de la nueva campaña 'The Children Revolution', con la que Aldeas Infantiles SOS, Educo, Plan International, Save the Children, Unicef España World Vision quieren poner el foco en los problemas que afectan a millones de niños, niñas y adolescentes de todo el mundo, además de exigir el cumplimiento de sus derechos, y movilizar fondos para proyectos de protección y participación de la infancia.

Todo un hito en los 20 años de historia del personaje, referente para varias generaciones de niñas y niños, que posee un extraordinario poder de comunicación, con más de 37 millones de suscriptores y 6.500 millones de vídeos vistos en sus canales de Youtube.

Los problemas del colectivo

Muchoyó se presenta en un videoclip animado, con un lenguaje reivindicativo y rompedor, y una estética en blanco y negro muy diferente a la que nos tiene acostumbrados Pocoyó. En la cinta, el personaje emprende un viaje decidido por un mundo gris y oscuro, dominado por la injusticia y la falta de derechos, en el que se hacen referencias a algunas de las problemáticas que sufre su colectivo: la discriminación, el trabajo infantil, la violencia sexual o los conflictos bélicos. Su trayecto concluye en un lugar simbólico donde Muchoyó lanza al mundo su mensaje. 

"Queremos oír risas en vez de gritos. Sentir afectos y no miedo. Queremos jugar y que nadie nos obligue a luchar. Matar el hambre, y que el hambre no nos mate. Querernos curarnos cuando enfermamos. Queremos dejar de huir sin saber de qué. Queremos aprender a leer y no solo a sobrevivir. Queremos que nos escuchéis", grita Muchoyó. Y advierte: "La infancia tiene Voz".

La canción-manifiesto

La idea de lanzar este nuevo personaje no es solo concienciar a la sociedad sobre la importancia de que se cumplan los derechos de la infancia, sino también poder amplificar la voz de los propios niños, niñas y adolescentes, para que sean ellos y ellas quienes exijan, en primera persona, el cumplimiento de sus derechos, invitándoles a unirse a su propia revolución, a través de una canción manifiesto compuesta por la joven rapera alicantina de 18 años NG, en colaboración con SFDK, que está disponible en todas las plataformas musicales (Spotify, Itunes, Youtube Music). 

Núria García, a.k.a. NG, consiguió con apenas 14 años millones de visualizaciones en batallas de gallos en las que se enfrentaba a raperos más mayores y con más trayectoria. De pequeña escuchaba rap americano sin entender lo que decían, pero fue suficiente para que se enamorara del hip hop hasta la médula, y que dedicara todo su tiempo libre a rapear y también a componer sus primeras letras, más por necesidad personal que por un interés artístico. Con discreción y constancia ha ido tejiendo su propio estilo y una legión de seguidores en Instagram

Colección de camisetas

El movimiento juvenil tiene su propio 'dress code': una colección de camisetas protesta con el eslogan reivindicativo 'Yo soy mucho" ya disponible en CorreosMarket, bajo pedido, a un precio de 20 euros (gastos de envío incluidos).

Todos los fondos que se recauden con la venta de las camisetas y la escucha de la canción se destinarán a financiar proyectos de atención a la infancia de las seis organizaciones globales que participan: Aldeas Infantiles SOS, Educo, Plan International, Save the Children, Unicef España y World Vision.

Plataforma web

El derecho a la educación, a la vivienda, a la salud, a una alimentación saludable, a crecer en familia, a la no discriminación y por supuesto a la participación, son algunos de los derechos que visibiliza este movimiento a través de diversos soportes, como infografías sobre cifras actuales de problemáticas infantiles o el manifiesto con sus reivindicaciones están disponibles en la web www.muchoyo.org.

Muchas cosas han mejorado desde la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, en noviembre de 1989, cuando por primera vez, estados de todo el mundo reconocieron en un tratado internacional que los niños y las niñas tienen los mismos derechos que las personas adultas, que cuentan con su propia voz y representación. 

Pero aún queda mucho por solucionar. La crisis económica de 2008, la crisis climática y más recientemente la pandemia de covid y la guerra de Ucrania han supuesto el retroceso del cumplimiento de los Derechos de la Infancia.