12 de abril de 2018
12.04.2018
12/04/2018

La cara de Mateu Alemany, la de Pablo Longoria

Una mañana viendo jugar al Juvenil Sub'18 del Valencia CF da para alguna que otra reflexión interesante

25.04.2018 | 10:07
La cara de Mateu Alemany, la de Pablo Longoria

Los periodistas somos así, a poco que haya un cambio en la cúpula ejecutiva del Valencia CF nos tiramos como locos a hacerle la pelota al nuevo director general, entrenador, director deportivo o presidente. Lo que sea con tal de que nos cuente una noticieta chula de la que poder presumir. En lo que a mi respecta he de decir que ya me he hecho mayor y no tengo ni ganas ni tiempo que desperdiciar en hacerle la pelota a un tipo que suele estar de paso y que la mayoría de las veces te miente porque es lo mejor que puede hacer, no decirle la verdad a los periodistas. Es lógico. Yo lo haría. El que espere que Marcelino o Alemany digan la verdad en público sobre según que temas, que lo haga sentado en un banco de pino verde como Penélope la de la canción de Serrat. Lo cierto es que Serrat no me gusta, pero sí la versión de Benito Kamelas.

A lo que iba, que en los últimos años han pasado tantos presidentes, directores deportivos, entrenadores y jugadores por el Valencia, que uno llega a la conclusión que es mejor trabajar por las noticias y esperar a que pasen las cosas para calificarlas. Usted lo hace bien, y lo digo. Por ejemplo Marcelino, Alemany y Murthy. Usted lo hacía mal, y lo decía, por ejemplo Layhoon y Ayestaran. Uno gana en salud mental. ¿Y a qué viene todo esto? Pues es una manera de ponerme la venda antes de la herida porque voy a hablar de Pablo Longoria, nuevo director deportivo del Valencia por más que el cargo sea ´Jefe del Área Técnica´, y va a parecer que quiero ganármelo cuando solo trato de contar lo que sé, y sobre todo, la sensación que me dejó lo que vi. El caso es que mientras la Valencia periodística y social estaba en la Plaza de Toros viendo la eliminatoria de Copa Davis de España contra Alemania, el domingo por la mañana -soleada y excelente mañana por cierto- opté por ir a ver al Valencia Juvenil Sub´18 que jugaba su último partido de liga y necesitaba de una carambola para terminar segundo y meterse en la Copa del Rey, como así fue. Como digo, uno ya es perro viejo y opté por ponerme estratégicamente en un sitio en el que pudiera controlar el palco del Antonio Puchades. Mano de Santo.

Entre jugada y jugada me dio para levantarme de vez en cuando y mirar de reojo porque allí estaban Mateu Alemany, Pablo Longoria y Luis Vicente Mateo. Hasta Marcelino apareció. Sus caras reflejaban lo que para cada uno de ellos suponía el partido. Por ejemplo, Luis vicente Mateo, Director de la Academia, estaba tenso y serio. Y no era para menos, se jugaba mucho el juvenil. Mateu Alemany es de los que pierde el joc fora con la manilla de espadas y la espada y no cambia la cara, es un poco ´caraigual´ en ese sentido, pero no pudo evitar sonreír relajado y hasta orgulloso porque su gran apuesta, Jordi Escobar, marcó dos goles además de dejar muy claro que se trata de un futbolista con un potencial enorme. ¡Mucho ojo con este delantero que va para pepino de los gordos! Y luego estaba Pablo Longoria. Su actitud le delata. Por definirlo de alguna manera, devoró el partido, lo miraba de manera activa. Quería aprender y aprender, saberlo todo de ese equipo y de cada futbolista, sus gestos denotaban hiperactividad y sobre todo, ilusión y pasión por su trabajo. Como periodista estoy aquí para mojarme y lo haré, y aunque a su manera por aquello de cada maestrillo con su librillo, en los últimos años solo había detectado tanta pasión y ganas de aprender y trabajar en Rufete. Lo digo como lo pienso y espero que nadie se ofenda. Comparar la manera con que encara su trabajo Longoria con la manera en la que lo encaraba su predecesor, es de chiste... Es verdad eso que todo el mundo dice de él, "Carlos, Longoria es un loco del fútbol". Oye, como debe ser, no se me ocurre otra manera de que el Valencia vuelva a ser competitivo que teniendo un entrenador, un director general y un director deportivo que dominen el tema y que tengan como única prioridad su trabajo.

PD: He leído que un aficionado se ha tatuado la cara de Florentino Pérez, más conocido como Tito El Castor, en el hombro. Parece ser que no ha sido Pedrerol, pero este extremo todavía no ha podido se confirmado.

Puedes leer otas opiniones de Carlos Bosch aquí:

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