10 de agosto de 2018
10.08.2018
10/08/2018

Cuando hay que elegir entre papá y mamá

Soy de los que piensa que Marcelino es el mejor entrenador que podía tener el Valencia CF en estos momentos

10.08.2018 | 14:15

Me invitó a comer Drakul el otro día, -lo cierto es que fui magnánimo como siempre y acepté ir a un sitio de comida rápida a pesar de que lo que me debía era una paella-, y después de arreglar Valencia y España, apenas dimos un par de pinceladas sobre el Valencia CF, porque como todo va «de categoría» pues no hay debate dice él, y yo que desde que están Marcelino y Alemany las redes sociales no son lo que eran porque apenas me insultan. Y entre risas y rajes dije una frase que ahora me doy cuenta que sirve para definir al director general valencianista. Soy de los que piensa que Marcelino es, además del 'millor regaor del món', el mejor entrenador que podía tener el Valencia CF en estos momentos. Es trabajador hasta la obsesión, perfeccionista y pide sin parar. Pide porque quiere ganar. No es buen oficio ser el director general de un equipo entrenado por Marcelino porque de tan ambicioso que es termina siendo hasta 'tocapelotas'. Y tiene muy mal perder, como todos los ganadores y 'tocapelotas'. Contaré algo que prometí no contar pero como ha pasado el tiempo y quien me lo dijo está de vacaciones, no pasará nada. La temporada pasada, cuando el Valencia estuvo cinco partidos sin ganar porque coincidió con la cuesta de enero en la Copa con los enfrentamientos ante Real Meseta, FC Valors y Atlético de Madrid, Marcelino estaba que fumaba en pipa. El ambiente en el vestuario era irrespirable porque no le gusta perder. Quería ganar aunque sus rivales fuesen tres equipos muy potentes. Ese gen competitivo que solo le veo en estos momentos al Cholo -por cierto, Simeone, prepárate que estoy esperando para cuando se cierre lo de Gameiro- es lo que devolverá al Valencia a donde merece. Pero pasa que la vida del entrenador es dura, y la presión de tener que ganar y vivir del resultado semanal complica la convivencia diaria. La exigencia desgasta, es un hecho, y por eso los entrenadores duran poco en los clubes. Y desde ese prisma tengo claro que en dos, tres cuatro o cinco años Marcelino saldrá del Valencia porque el fútbol es así -cuanto más tarde mejor, evidentemente-, pero si está Mateu Alemany me preocupo menos de lo que cabría preocuparse porque él sabrá fichar otro entrenador. En cambio, si me dicen ahora que dentro de un año quien no estará en el Valencia es Mateu Alemany...no duermo hasta entonces. Pues ahí precisamente tenemos la definición perfecta de lo que es y lo que representa en estos momentos el actual director general para el proyecto del Valencia.

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