16 de marzo de 2019
16.03.2019
16/03/2019

"Presi, ¿qué hay de lo mío?"

Los tiempos cambian para todos, prensa, aficionados, leyendas...

16.03.2019 | 14:08
"Presi, ¿qué hay de lo mío?"

Todavía hay quien no se ha enterado de que los tiempos cambian y sobre todo, que el Valencia CF ha cambiado. Lo he explicado alguna vez pero conviene recordarlo de nuevo. Lo diré de manera directa: Los periodistas en València ya no podemos poner y quitar presidentes porque en el Valencia CF manda una persona que vive en Singapur y no siente la presión de los medios de comunicación. Hubo un tiempo en que, convertido por capricho del gobierno de turno en una Sociedad Anónima, las acciones del Valencia CF SAD estaban repartidas y, aunque había bolsas de grandes accionistas, el voto del pequeño accionista podía decantar la balanza y por lo tanto decidir el nuevo presidente. No eran elecciones, eran Juntas de Accionistas, pero quien más votos/acciones lograba, gobernaba. Y en ese contexto, la prensa en València se acostumbró a tener poder porque podía decir que Pepito era el mejor candidato y proclamar día y noche las bondades de su proyecto. ¡Fichajes! En definitiva y resumiendo, un medio de comunicación podía tener una influencia significativa a la hora de elegir un presidente porque podía decantar el voto de la calle. Y en esa ecuación, el periodista que mayor altavoz aglutinaba, más poder tenía. Y ese poder se resumía en que al día siguiente de la Junta, el periodista que 'hizo campaña' por Pepito, se plantaba en el despacho de Pepito y le decía, «¿qué hay de lo mío?». Iba a cobrar. Hay muchas maneras de cobrar, pero fundamentalmente se cobraba con noticias y entrevistas, en definitiva, se cobraba con información sobre todo lo que pasaba en el Valencia CF. De alguna forma, y dado el reparto accionarial, muchos presidentes fueron, por exagerar, presos de los periodistas que le ayudaron durante la 'campaña electoral'. No digo que la situación actual sea mala, mejor o peor, digo que es diferente. Ahora no hay 'elecciones' y ahora un periodista no tiene capacidad de influir en la decisión del dueño del Valencia CF aunque le dedique, en su contra, 20 portadas o 20 programas al mes. Son otros tiempos y a la prensa le toca adaptarse. Y trabajar de otra manera para lograr las noticias. O simplemente trabajar y no esperar a que gane mi candidato para tener noticias sin trabajar, o ejercer de oposición si mi candidato no ganó, a la espera de que pase algo y, esta vez sí, gane 'mi Pepito'. Durante muchos años en el Valencia CF siempre pasaba algo y siempre había trincheras llenas de periodistas dispuestos a lo que fuera con tal de posicionarse en el bando ganador. La prensa no era más que un reflejo de las guerras sociales. O mejor dicho, la prensa participaba de lleno de la guerra social que envolvía al club. Y en medio de todo, a veces había gestores que hacían un buen equipo y a veces había gestores que no hacían un buen equipo.

Donde más dolía

Ahora hay un dueño que está en Singapur y aparece cuando lo considera, y un presidente que tiene que rendir cuentas allí, y por mucho que Carlos Bosch le critique diariamente aquí, no le va a hacer cambiar de opinión porque las críticas no influyen en su vida cotidiana, que es donde más duele. Alguno, sabedor de ello, se convirtió en especialista. El presidente del Valencia CF no está arraigado en un barrio o un pueblo, no tiene amigos de toda la vida que le dicen «el de la guitarra te ha dicho esto», ni tiene familiares que sufren por él al saber que algún periodista lo pone a caldo cada vez que a las tres del medio día se pone delante de un micrófono. Ya ven, como todo en la vida, ser de Singapur y presidente del Valencia CF tiene cosas buenas y cosas malas. Lo bueno es que esa distancia física y anímica le permiten decidir con la cabeza fría y sin presiones, decide lo que él cree que es mejor, equivocándose o acertando, pero lo que él cree que es mejor. Y lo malo, que jamás sentirá por el Valencia CF lo que sentimos aquellos que un día fuimos elegidos por el murciélago para toda la vida. Se podrá dejar la vida en la gestión y pasar cientos de noches en vela, acertará y se equivocará, se alegrará y se enfadará, pero no con la misma sustancia o pasión que el aficionado de la calle. Y esa falta de sustancia le impedirá llorar como hemos llorado muchos ante la estatua del centenario que el club ha colocado en la tribuna de Mestalla porque todos nos hemos acordado de alguien que nos enseñó a querer al Valencia CF desde pequeños y ya no está entre nosotros, y sí, la falta de sustancia le llevará también a cometer errores porque jamás terminará de entender y conocer la idiosincrasia traquera, ganadora e inconformista del valencianista de la calle. Eso lo tengo clarísimo, pero ahora trato de centrar el debate en si es mejor que un gestor se equivoque porque su idea fue incorrecta, o se equivoque para que determinado periodista no le critique, es decir, que se equivoque o tome decisiones porque está pensando en salvar su culo ya que las acciones no le garantizan el cargo. Ahora, la posición cómoda del propietario dada la distancia a la que se encuentra Singapur y dada la abrumadora mayoría accionarial con la que cuenta, le hacen ser inmune a la crítica y a deber favores a nadie, y ello le permite, si quiere, poner como límite el respeto a la entidad. En eso hemos salido ganando porque antes el límite estuvo demasiadas veces en los culos de presidentes que no querían ser pasto de tal periodista, pero no seamos ingenuos, esto es fútbol y lo único que vale es ganar partidos. Como el de Mestalla ante el Getafe. En él hemos de centrar todas las energías porque el balón se lleva por delante todos los debates... y todas las acciones. Solo importa ganar.

PD: Vicente Rodríguez tampoco ha terminado de entender que Peter Lim ha confiado la gestión del club en Mateu Alemany, y Mateu Alemany ha confiado la secretaría técnica en Longoria y no en él. Y que si las cosas han cambiado para los periodistas, han cambiado también para las 'leyendas'. Por otra parte, si yo me he enterado de que critica los fichajes del Valencia CF allá por dónde va, supongo que se habrá enterado también Alemany. Ese ha sido el error de Vicente. Espero que aprenda porque me consta que es muy valencianista y ve bien el fútbol. Que entienda que los que le defienden en público son en el fondo los que más le han perjudicado porque demasiadas veces daba la sensación de que hablaban por boca de él...Error.


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