02 de junio de 2019
02.06.2019
02/06/2019

La endogamia, el absolutismo y el Valencia

En el fútbol los resultados lo son todo, por ello es más fácil hablar de proyecto cuando eres campeón de Copa y estas en Champions

02.06.2019 | 23:32
La endogamia, el absolutismo y el Valencia

En el fútbol los resultados lo son todo, por ello es más fácil hablar de proyecto cuando eres campeón de Copa y estas en Champions, así que asumiendo ese ventajismo en el discurso, voy a hacer una reflexión. Empezaré por la conclusión final: el Valencia CF tiene el proyecto más estable que he conocido en los últimos 15 o 20 años. Dime exagerado pero es lo que pienso. Para empezar, he de decir que en el Valencia CF en el que no había un accionista mayoritario y sí un reparto accionarial que permitía y fomentaba las luchas internas por el poder, ejecutivos importantes se veían obligados a recoger acciones para el presidente de turno.

El director financiero o el director de fútbol base, conseguían adhesiones en forma de acciones para la junta de accionistas que servían para que el presidente que los había contratado como director financiero o director de fútbol base siguiese siendo presidente... Esto parece exagerado pero es real. Y es también una manera simple de definir la esencia de la inestabilidad que reinaba en el club. Eras director deportivo o director de fútbol base pero tenías que recoger acciones para unas elecciones que no eran sufragio universal, eran una pelea entre grandes 'propietarios' agrupados que no llegaban a mayoritarios. ¿Prefiero que el Valencia CF sea un club y no un Sociedad Anónima Deportiva y que por lo tanto los socios puedan elegir al presidente? Claro que lo prefiero, pero es un brindis al sol. Es una irrealidad utópica que hemos de asumir como tal. En el Valencia CF de hace años, el presidente de la agrupación de peñas tenía poder porque dada la implantación territorial de la organización que presidía, podía conseguir muchas acciones, y por lo tanto podía influir en quién salía elegido presidente en la junta.

Ahí tenemos otra manera de definir la inestabilidad. El club era un reino de taifas gobernado por un Rey feudal que necesitaba de acuerdos con condes, duques y marqueses para seguir en el cargo. Lo que en la Europa absolutista eran matrimonios de conveniencia que llegaron a la endogamia y derivaron en reyes con cara de bobos, en el Valencia eran pactos entre grandes accionistas como el de la Fonteta. ¡Yo he entrevistado a Jaume Ortí después de ganar el doblete y su sueño era lograr la paz social! Ahora hay un dueño que quiere que el proyecto sea sostenible, un presidente que no necesita favores de condes ni de periodistas para seguir en el cargo, y tres tipos al frente de lo deportivo con la 'única' obligación de acertar. Mateu, Marcelino y Longoria, lo tenéis a huevo. Ideas claras y a trabajar.

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