02 de julio de 2019
02.07.2019
02/07/2019

Las apuestas, el fútbol y los límites morales

¿Podemos pedirle al Valencia CF que renuncie a un patrocinador de una casa de apuestas si las casas de apuestas son legales?

02.07.2019 | 13:35
Las apuestas, el fútbol y los límites morales

¿Deben dar ejemplo los clubes? ¿Pedimos a los clubes de fútbol la ejemplaridad moral que no pedimos a otras empresas o que no practicamos nosotros? Si las casas de apuestas existen es porque ganan dinero, y si ganan dinero es porque la gente apuesta. ¿Yo puedo apostar para ganar dinero pero el Valencia no debe estar patrocinado por una casa de apuestas? ¿Yo puedo ir al bingo o al casino y un club de fútbol no puede estar patrocinado por un bingo? ¿Fomenta el Valencia CF la ludopatía? ¿Es coherente responsabilizar el Valencia CF -o a cualquier club de fútbol o de otro deporte- de fomentar la ludopatía? ¿No habría que pedirle a los políticos y a los estados que sean ellos quienes prohíban o pongan los límites? Algo similar sucedió con la publicidad con el tabaco y las bebidas alcohólicas. ¿Podemos pedirle al Valencia CF que renuncie a un patrocinador de una casa de apuestas si las casas de apuestas son legales? ¿Renunciaría usted si una casa de apuestas le pagara un buen dinero por alquilarle el bajo comercial que hace años tiene parado y por el que nadie se ha interesado? Si los clubes no deben estar patrocinados por una casa de apuestas porque contribuyen a la ludopatía, tampoco deben fomentar el consumo de alcohol o de tabaco, por lo tanto, todos aquellos que les piden que no deben estar patrocinados por una casa de apuestas, para ser coherentes en su reclamación, ¿deberían no ser fumadores ni probar jamás una gota de alcohol? ¿Deberían además ser militantes en ello?, es decir, ¿deberían intentar que las personas de su alrededor ni fumen ni prueben el alcohol? ¿Es coherente pedirle al Valencia CF que no acepte un patrocinio de una casa de apuestas mientras te tomas una copa de vino o una caña de cerveza? Si circulo con mi coche por una carretera a 200 kilómetros por hora cuando la velocidad máxima es de 80, ¿el culpable soy yo o el concesionario de coches que me vende uno que puede correr a 200 kilómetros por hora? ¿O es la empresa que lo fabrica? ¿O es el estado que permite que se vendan coches que superan la velocidad que él mismo pone en sus carreteras? Lo que es evidente es que el debate está en la calle, y a partir de ahí a Pepito le gustará que un club de fútbol esté patrocinado por una casa de apuestas y a Paquito no le gustará, después tenemos la responsabilidad en el uso que cada uno hace y entramos también el debate de los límites de las libertades, pero quienes deben establecer los límites que les pedimos a los clubes, son los políticos, que para eso están. Por otra parte, lo moral es tan personal, que no entro a debatir.


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