06 de julio de 2019
06.07.2019
06/07/2019

Futbolistas, representantes, dinero y voluntades

En determinadas circunstancias, un agente puede tumbar una operación porque manda más que el jugador

06.07.2019 | 13:32
Futbolistas, representantes, dinero y voluntades

Se pagan cientos de millones de euros por un futbolista y ahí están los ejemplos de Neymar, Coutinho, Cristiano Ronaldo o Dembelé. Digo esto porque es la mejor manera para de decir, que además de ser un deporte muy bonito, y de ser lo más importante de las cosas menos importantes de la vida, el fútbol es un negocio. Siempre lo ha sido, antes no había mercado libre para comprar y vender futbolistas ni había ingresos por derechos de televisión y marketing porque eran conceptos que no estaban desarrollados en la sociedad, pero el fútbol también era un negocio. Si se juntaban todos los domingos 40.000 personas en un recinto, ahí hay negocio. Ahora hay derechos de televisión y por eso la carne de futbolista ha subido de precio, porque además está sujeta a unas leyes de mercado liberales que se resumen en la ley de la oferta y la demanda. Si nadie quiere naranjas bajan de precio porque sobran, y si todo el mundo quiere naranjas suben de precio porque faltan.

Y como hay muchos clubes con mucho dinero sube el precio del futbolista. Me lo dijo el director general de un equipo de fútbol de primera división, el dinero de las televisiones al final no va a los clubes, va a parar a los futbolistas porque ahora ganan más. Y es lo normal. Repito, es normal que si el fútbol mueve mucho dinero, se lo lleven los futbolistas que son los principales protagonistas del negocio. ¿Quién se lo va a llevar los presidentes? Paralelamente a los futbolistas están los entrenadores que también ganan más porque también son protagonistas, y luego los representantes. ¿Critico a los representantes? No, son necesarios. O son un mal necesario. Tan necesario, que cuando mis nietos sean futbolistas y los quiera fichar el Valencia CF, tendremos un representante para que trabaje para ellos y defienda sus intereses frente a los de la empresa, el Valencia CF.

A lo que voy, el fútbol, además de muchas cosas, es un negocio y como tal, está sujeto a las leyes del dinero. Es lo que hay. Y no es necesariamente malo. Digo esto porque hay gente espantada porque el representante de un futbolista pueda romper una operación porque se supone que lo que tiene que hacer es representar los intereses de los futbolistas, y si el futbolista en cuestión, en este caso Maxi Gómez, quiere jugar en el Valencia CF, su representante tiene que hacer todo lo posible para cumplir esa voluntad, y no boicotear la operación. Es así en la teoría. Pero la teoría y la práctica no siempre van de la mano. Que piense cada uno si en su trabajo la teoría y la práctica van siempre de la mano. Seré claro, aunque un jugador quiera jugar en el Pepito CF, hay agentes que pueden romper la operación. Eso en el fútbol moderno puede pasar porque los futbolistas son un negocio y como tal se invierte en ellos. Iré al grano, si un agente le da a un futbolista un millón de euros cuando tiene 18 años y juega en Sudamérica, lo hace a cambio de que el futbolista juegue donde dice el agente. El futbolista acepta porque es dinero en mano y posiblemente sea de familia humilde, y el agente arriesga con la esperanza de ganar dinero a futuro. Con algunos jugadores pierde la inversión y con otros la multiplica por diez o por veinte. Es un ejemplo real. Estas cosas pasan. Es el mercado amigo.

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