02 de noviembre de 2019
02.11.2019
3/11/2019

La salida de Mateu Alemany y el nuevo proyecto de Peter Lim

Además de lograr el éxito deportivo, el propietario necesita que el valencianismo se identifique con el modelo

02.11.2019 | 12:56

Lo de que Anil Murthy es o asume las funciones de director deportivo es una simplificación del asunto que lleva a la irrealidad y sobre todo, se parece a eso de que el sabio señala a la luna y el bobo mira al dedo. Con esto no quiero llamar bobo a nadie y pido perdón de antemano si alguien se siente ofendido, simplemente echo mano de un refrán con la intención de explicarme mejor. Anil no asume nada de la parcela deportiva, si acaso, asume la parte de director general de Mateu Alemany que no tiene que ver con lo deportivo, y espero que no asuma la portavocía, pero eso no es más que una opinión mía. Lo diré de otra manera, el tema de fondo no es que Anil asuma o deje de asumir de manera interina nada, el tema de fondo es si el que va a mandar es Peter Lim.

Lo que ahora sucede tiene su origen en el momento en que el propietario decide mandar otra vez en la parcela deportiva, y todo lo que desde ese momento sucede en el club es una consecuencia, una derivada o una degeneración de aquello. Del cese de Marcelino ya explicó Anil Murthy que Lim había decidido que terminaría la temporada y no renovaría por diferencias de criterio respecto al proyecto con el asunto de los jóvenes, y añadió que finalmente lo destituyó por las críticas que el asturiano hizo sobre él en diferentes ruedas de prensa. Conclusión, Lim fue quien decidió cuándo finalizaba la etapa de Marcelino en el Valencia CF. La salida de Pablo Longoria es cosa de Kim Koh, que a efectos de Peter Lim viene a ser lo mismo y lo digo sin retranca, y por lo tanto fue Lim quien decidió que Longoria no siguiera en el Valencia CF. Y la salida de Mateu Alemany obedece a una manera diferente de entender la gestión. Mateu ha querido seguir en el Valencia CF pero manteniendo las atribuciones de director general, esas que el club no tuvo en cuenta cuando cesó a Marcelino y fichó a Celades. Por lo tanto, de fondo lo que hay es que Mateu se va porque no tiene el poder que tenía y que utilizó para revitalizar el club hasta extremos ya conocidos: campeón de Copa en el año del Centenario. Poesía pura. Sigamos. Recordemos qué dijo el presidente el pasado 31 de julio camino de Singapur para reunirse, junto a Mateu Alemany, con Peter Lim y dejar claro el poder o nuevo rol del director general: «En los dos últimos años el máximo accionista ha estado respaldando casi todas las decisiones tomadas en el club. Tras dos años de éxitos debemos seguir haciendo lo mejor para el club y todos sabemos que hay un accionista mayoritario». Pasados los meses y digeridas algunas situaciones, esas palabras cobran todavía más fuerza y permiten que todo se entienda mucho mejor.

Antes de ese viaje y ese mensaje de Anil, Mateu había detectado que se ponía en duda todo lo que proponía desde el punto de vista deportivo –de hecho costó mucho trabajo que Lim diera el visto bueno al fichaje de Maxi Gómez– y le preguntó al presidente si había cambiado el modelo de gestión del club. Y por respuesta encontró que sí, que ahora las cosas se deciden en Singapur. La intención de todos, Mateu, Lim y Murthy, era dejar las cosas claras y meses después han quedado tan claras que el proyecto ya es historia. Digamos que en aquella reunión el Valencia CF salvó una bola de partido pero, siguiendo con el tenis, terminó perdiendo el partido. Repito, es solo una manera de explicarlo, aunque sé que muchos entienden que con la salida de Mateu y Marcelino el Valencia CF ha perdido el partido.

Vuelvo al inicio y a la idea de que es una anécdota que alguien diga que Anil Murthy es el director deportivo del Valencia CF, primero porque no lo es, y segundo porque el asunto es mucho más peliagudo. El tema es si en adelante las decisiones deportivas las va a tomar Peter Lim o si va a montar una estructura que tenga mucho poder de decisión, cosa que no tendría sentido porque ya la tenía y la ha desmontado. Hilando fino, tendría sentido que montase una estructura capaz de imponer un criterio sobre el del propio Peter Lim si hubiese perdido la que tenía –y funcionaba– por cuestiones que nada tienen que ver con él, pero no seamos tan simples, Lim decidió volver a mandar en lo deportivo y eso es precisamente lo que terminó provocando la desaparición de la estructura que llegó a decidir cuestiones deportivas por encima de su voluntad. Por lo tanto, lo normal es que la nueva estructura del club nazca asumiendo que manda él. Es lo coherente desde el punto de vista del relato de Peter Lim. Por ello la gran pregunta en estos momentos es si el Valencia CF no tiene ahora un proyecto nuevo porque no han logrado convencer a nadie de que venga asumiendo las nuevas condiciones, es decir, asumiendo que tiene un poder limitado a lo que decida Lim. Al respecto, creo estar cerca de la respuesta pero sigo trabajando en ello.

Y llegados a este punto, el gran reto del nuevo proyecto que encabeza el propietario está en si una vez a pleno rendimiento tendrá la capacidad de satisfacer a los valencianistas. Y conviene no confundir satisfacer con convencer, ni convencer con imponer. Habrá quien piense, con todo el sentido del mundo, que si el nuevo proyecto logra resultados deportivos que estén a la altura de la grandeza del Valencia CF será suficiente para satisfacer a los valencianistas, pero añado un matiz: el grado de popularidad de Peter Lim y Anil Murthy en estos momentos es tan bajo que lo más importante es que el proyecto, además de dar resultados deportivos, satisfaga a los aficionados, no a Peter Lim y a Murthy. Su gran reto es satisfacer a todos los valencianistas. A los que van a Mestalla y a los que no, a los que son socios y a los que no, a los que son accionistas y a los que no, a los que siguen llorando por Marcelino y a los que celebraron el cese de Marcelino, que fueron pocos pero alguno hubo. A los que siguen creyendo en Lim y a los que jamás han creído en Lim hasta el punto que jamás los convencerá aunque el Valencia CF gane dos Ligas de Campeones seguidas. A las 'viudas' de Mateu Alemany –de todos los grupos que voy diciendo es en el que más a gusto me encuentro–, a los que confían en Celades, a los que piden un Mestalla vacío como protesta, a la Curva Nord, a la Agrupación de Peñas, a los peñistas en general, a los que dicen que toda la culpa es de la prensa, a los que van a Mestalla sin más, a los que se enfadan y a los que pasan. A todos. Ese es el gran reto que tiene Peter Lim por delante, que el aficionado se identifique.

¿Estoy afirmando taxativamente que Lim va a tomar las decisiones deportivas en adelante? No, estoy diciendo que cuando sepamos el proyecto sabremos qué quiere Lim, si un director general en el que delegar como fue Mateu Alemany, o un director deportivo que acate y acepte. En la teoría, de las dos maneras se puede llegar al éxito, pero de momento la práctica nos ha dicho que el proyecto de Lim ha sido exitoso cuando ha dejado a un profesional tomar decisiones deportivas. Pero añado, estamos en un momento en que dudo que llegar al éxito otra vez sirva para redimir a Peter Lim y a Anil Murthy.

Sobre el proyecto que planea Peter Lim, puedes leer esto: Lim no tiene prisa.
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