La jueza dictó una orden de alejamiento tras la declaración, "coherente y sin fisuras", de la mujer, que "recibe presiones del entorno del investigado para retirar la denuncia"

"Tengo mucho miedo por mí y por mis hijos. Hasta ahora he aguantado esta situación por los niños, pero ya no puedo más". La exmujer de Diego El Cigala acudió la tarde del 9 de junio a la Comisaría de Jerez de la Frontera (Cádiz), su ciudad natal, y denunció que el artista la maltrataba física y psicológicamente desde hacía cuatro años. Esa noche, la Policía detuvo a Ramón Jiménez Salazar (El Cigala) en un hotel de Madrid y el cantaor quedó en libertad tras declarar ante el juez. Sigue siendo investigado por el juzgado de violencia sobre la mujer número 1 de Jerez por los delitos de maltrato habitual, lesiones y vejaciones. CASO ABIERTO ha accedido en exclusiva a la denuncia de la mujer.

La denunciante, que tiene dos hijos en común, de 4 y 3 años, con El Cigala, relató ante la policía y la jueza, que dieron credibilidad a su declaración, múltiples episodios de agresiones físicas por parte de quien ha sido su pareja seis años, al que describió como una persona "celosa" y "violenta". El más grave, según su denuncia, se habría producido en la habitación de un hotel de Barcelona, el 8 de julio de 2019: "Le recriminé una posible infidelidad y él respondió dándome una paliza. Recibí varios puñetazos en varias partes del cuerpo y empujones. Cuando yo ya estaba en el suelo, me dio varias patadas. Pasados unos días, él actuaba conmigo como si no hubiera pasado nada. Entonces, yo le recriminé lo que había sucedido y él me dijo: no te he dado una paliza, si te doy una paliza no lo cuentas".

Situación de vulnerabilidad

La fiscal encargada del caso concluyó que su testimonio es "verosímil" y alertó de la "situación de vulnerabilidad" que sufría la mujer tras denunciar, "dada la dimensión pública del investigado y el entorno que le rodea, siendo incluso coaccionada para que desista en su denuncia", en un escrito enviado al juzgado el 11 de junio. Añade que la denunciante "depende económicamente del investigado, padre de sus dos hijos y a los que supuestamente (él) ha dejado desasistidos tanto económica como emocionalmente".

Para acreditar las lesiones que el cantaor le habría provocado, la mujer aportó junto a su denuncia varias fotografías (que ilustran este reportaje) en las que aparece con heridas en la cara y hematomas en los brazos. Pidió protección a la policía y a la jueza después de que su expareja, según dijo, la hubiera "amenazado" con "quitarle a los niños" si no volvía a convivir con él en la casa que el artista tiene en República Dominicana y donde El Cigala se trasladó por motivos laborales el pasado enero. Entonces, ella se quedó con los hijos de la pareja en Jerez para someterse a una intervención quirúrgica que se fue retrasando: "Él me decía que fuese a urgencias para operarme y que volviese con él lo antes posible para cuidarlo. Yo no me encontraba bien, así que me negué y, muy enfadado y en tono amenazante, me dijo: 'Te voy a quitar a los niños".

Según consta en la denuncia, la primera de las agresiones se habría producido en el verano de 2017, en una habitación del hotel Guadalete de Jerez, durante una discusión y en presencia de la mujer de un primo del artista: "Me dijo: me cago en tus muertos, yo le respondí con las mismas palabras y él me dio una bofetada en la cara". La mujer, de 43 años, explicó a los agentes que "durante toda la relación, era habitual que Ramón por cualquier motivo se dirigiera a mí llamándome puta, desgraciada, me cago en tus muertos. Entonces yo llegaba incluso a pedirle perdón, para intentar que la situación no fuera a más". Ese mismo año, tras otra discusión, esta vez en República Dominicana, "Ramón me empujó y nos echó a mí y a nuestros hijos de la casa de alquiler donde vivíamos. La agresión no llegó a más porque abandoné la vivienda corriendo".

El siguiente episodio de malos tratos físicos que denuncia la exmujer de El Cigala habría sucedido el 22 de agosto de 2017: "Estaba con mi hijo en el aeropuerto de Punta Cana para marcharme a trabajar y de manera sorpresiva Ramón se presentó (allí). Me cogió con fuerza de un brazo y me zarandeó varias veces, provocándome un gran hematoma en el brazo derecho. En ese momento yo estaba embarazada de mi segundo hijo". En la documentación del caso consta una fotografía que corrobora su relato.

Delante de sus hijos

El confinamiento provocado por el coronavirus agravó la situación, denunció la mujer ante la policía: "En el 2020, en plena pandemia, en la vivienda de Punta Cana donde vivíamos, yo le contesté por los insultos que él me estaba diciendo en ese momento por cualquier motivo y entonces se abalanzó sobre mí para agredirme, pero no llegó a hacerlo porque salí corriendo. Los trabajadores de mi pareja, que estaban presentes, tuvieron que sujetarlo y calmarlo". Otro día, en mayo, también en la casa que la pareja tenía en Punta Cana, El Cigala "se quitó la zapatilla con la intención de pegarme, en presencia de nuestros hijos. Yo le pregunté: ¿Me vas a pegar delante de los niños? Finalmente no lo hizo".

Tras aquel verano, la pareja se trasladó a España con sus hijos y volvieron a vivir en Jerez, donde la mujer tiene familia y amigos, pero los malos tratos no cesaron, según su declaración: "El 22 de noviembre, Ramón empezó a fumar heroína en el cuarto de baño, yo le recriminé que eso no lo podía hacer con los niños en la habitación de al lado y le pedí por favor que lo hiciera en su habitación. Él me cogió del cuello y me insultó diciendo: 'puta, me cago en tus muertos, te mato'. Luego, se marchó de casa".

Este medio se ha puesto en contacto con el abogado de El Cigala para recabar su versión, pero ha rechazado hacer declaraciones. Tras su puesta en libertad, el pasado junio, el cantante negó los malos tratos y se explicó así ante los periodistas sobre el motivo de su detención: "Seguro que son los dineros, siempre quieren dineros las mujeres". Palabras por las que poco después se disculpó con un comunicado: "pluralicé en vez de hablar en singular; no me refería a las mujeres del mundo, sino a una sola". Ante la jueza que investiga el caso, el cantaor reconoció que él y su expareja discutían a menudo, atribuyó las peleas a los "celos" de la mujer y negó todas las agresiones denunciadas

“Aislamiento y asfixia económica”

Su abogado añadió que "no existe indicio alguno que sustente la denuncia" de la expareja del cantaor. Pero la jueza que investiga el caso sí ve "indicios racionales de criminalidad" en El Cigala y le impuso una orden de alejamiento de 500 metros de la mujer, que se encuentra, según la valoración policial, en una situación de riesgo medio, aunque la magistrada considera que hay "datos que aumentan ese riesgo".

En un auto dictado el pasado once de junio, concluye que "la denunciante ha prestado una declaración coherente y sin fisuras, extensa, facilita no solo detalles esenciales sobre los hechos denunciados sino también periféricos y detalles que describen una situación de insultos y menosprecios constantes. A esto hay que añadir una situación de aislamiento y asfixia económica que provocó que ella regresara a Jerez junto a su familia. Además, explicó en su declaración que recibe presiones del entorno del investigado para retirar la denuncia que aumentan su angustia e intranquilidad".

El 016 es el teléfono de atención a las víctimas de violencia machista, donde cualquier persona puede informarse y denunciar.