04 de febrero de 2018
04.02.2018
04/02/2018

Sin visado para Maradona

Somos presos de nuestro pasado, de hechos y ahora tuits o muros

04.02.2018 | 11:32
Sin visado para Maradona

Esta semana nos hemos enterado de que al ínclito Diego Armando Maradona se le ha denegado el visado para entrar a Estados Unidos. La prensa ha recogido unas palabras de su abogado, en las que dice que la negativa viene dada por unos comentarios injuriosos hacia el presidente Donald Trump. La verdad es que a Maradona, desde el año 1994, no se le permite pisar Estados Unidos y no precisamente por hablar mal de unos u otros o visitar Cuba o Venezuela con frecuencia. Y allá, en la república bolivariana, en una televisión de alcance, le dio por decir al argentino que Trump era un «chirolita».

Esta expresión proviene de un muñeco que tenía tal nombre porque así le llamaba el famoso ventrílocuo argentino Míster Chasman. ´Chirolita´, trajeado y con corbata, era el compañero de aquél y fue muy conocido en las décadas de los 50 a los 90 del siglo XX. La ´chirola´ era la moneda de menor valor en el país y un apodo lunfardo. Chasman recogió ese modismo y lo utilizó para su muñeco. Por lo tanto, un ´chirolita´ es un títere o una marioneta y eso es lo que llamó Maradona a Trump. Sin embargo, no es la primera vez que el ex jugador arremete contra los Estados Unidos, habida cuenta de su más que cercanía a los anti-yanqui de Iberoamérica.

Pero, por mucho que el abogado y los adláteres de Maradona quieran echarle la culpa a Trump, lo que ocurre es que la relación de ´la mano de Dios´ con las drogas es lo que, casi seguro, le ha privado de asistir al juicio que se celebrará en Miami contra su exesposa Claudia Villafañe.

No hay más que haber intentado obtener un visado para los Estados Unidos, tanto el ESTA que nos permite a los españoles no tener que pasar una entrevista, como otros 37 países o el visado para casi todos los demás (B-1 para trabajar y B-2 para turismo) que sí implica tener que ser interrogado para que se otorgue el visado de entrada, para comprender la dificultad que entraña.

Y es que, aparte de preguntas sobre el estado mental de los que intentan entrar en los Estados Unidos, y otras más o menos normales, está la de «si se ha infringido alguna ley relacionados con la posesión, uso o distribución de drogas prohibidas». Y es aquí donde Maradona choca con el visado estadounidense.

De todos es sabida la historia del argentino con las drogas, que él mismo ha reconocido en multitud de ocasiones, como su famoso «fui, soy y seré drogadicto» y a la pregunta que se hace en la solicitud de visado, solo se puede contestar sí o no. Si es sí, lo más seguro es que no le den el visado a quien lo requiere y si es no, pero se sabe (como en el caso mundialmente conocido de Maradona) que sí infringió leyes relacionadas con las drogas, entonces no contó la verdad.

El que llamara marioneta a Trump no ayudó, por supuesto, pero hubo otras ocasiones donde ya se metió con los Estados Unidos, por lo que queda más probable que haya sido esa pregunta, contestada de una u otra forma, la que le haya dejado sin la posibilidad de ir a Miami.

Obviamente, presentó la documentación adecuada pero la denegación es una posibilidad y el que todo esté correcto no obliga a las Embajadas a otorgar el visado, sino que existe un escrutinio más profundo que no pudo pasar el ´10´. Si, como parece, los EEUU, junto con México y Canadá, ganan a Marruecos para la celebración del Mundial 2026, tendrá Maradona que volver a solicitar visado y, a no ser que haya algún tipo de amnistía para él, mal lo va a tener de nuevo...

Todo esto viene a cuento de que somos presos de nuestro pasado y que los actos o ahora los tuits y muros nos delatan y, sobre todo, lo harán en el futuro, por lo que luego las quejas que tengamos, como las de Maradona y su abogado, no tienen fundamentos y también, a la prensa le tiene que servir para ahondar más en las noticias o, mejor dicho, las alegaciones de unos u otros, que dan un buen titular pero no consiguen perseguir la verdad.

Y, para completar el círculo, podemos leer las ´Historias de titiriteros´, del también argentino Gabriel Castilla, aunque no podamos asegurar que Maradona las haya leído...


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