24 de octubre de 2018
24.10.2018
24/10/2018

Otra Champions a la basura

El espectáculo del Valencia CF en tierras suizas fue demencial

24.10.2018 | 11:46
Otra Champions a la basura

El responsable

Termina el Valencia la primera vuelta de fase de grupos demostrando que Europa le queda casi tan grande como a su entrenador, máximo responsable de la pobre imagen que está dando el equipo. Su soberbia, sobre la que volveremos pronto, su falta de cintura para adaptarse a nuevas situaciones y su escasa preparación al entrar en la máxima escena continental le han retratado, arrastrando consigo a un club que dice prácticamente adiós a la Liga de Campeones cuando sus aficionados apenas empezaban a paladearla.

Ni a los suizos

El espectáculo del Valencia en tierras suizas fue demencial. Nada nuevo bajo el sol. Ese equipo pusilánime, desorganizado, fallón y sin orgullo ya lo hemos visto muchas veces en los últimos tres quinquenios. La novedad ahora es que desde el banquillo o el brazalete no sólo no se reconoce su mediocridad sino que incluso se saca pecho con un punto de chulería inaudita. Pellegrino o Djukic hicieron el ridículo pero nunca iban de machos alfa en isla de supervivencia. Ver a un antiguo grande de Europa –el Valencia lo fue, queridos lectores imberbes- correr como pollo sin cabeza detrás de unos amiguetes de Berna constituyó todo un castigo que el aficionado valencianista no merece. Una consecuencia lógica de todo lo que venimos observando desde que acabó la pasada temporada.

A qué juega

Lo fuerte de todo esto es que Marcelino y Parejo, amigos ambos y residentes de momento, aunque esperemos que no por mucho tiempo, en Valencia, están convencidos de que esta deriva esperpéntica no tiene que ver con ellos. «No encuentro una explicación para jugar doce partidos y empatar nueve», dijo ayer Marcelino ¿Estamos locos? ¡Lo lógico sería que hubieras perdido muchos más! ¿Acaso mereciste empatar ayer? ¡En Suiza! Un equipo que consigue adelantarse en el marcador ante un rival al que tanto United como Juve le han clavado tres sin casi bajar del autobús y después se deja avasallar ¿acaso merece otra cosa que lo que tiene hasta ahora? Y la única explicación del entrenador es ¡que no se lo explica! ¿No tendrás tú algo que ver?

Unos espectros

La descomposición del equipo es demoledora. Anoche, ni siquiera Kondogbia aguantó el tipo, como si fuera consciente de que eso no hay quien lo arregle. La acción del gol fue un fogonazo aislado, fruto de la lucha habitual de Soler y de un momento de inspiración de Batshuayi quien, pese a sus muchas y notables limitaciones, al menos lo intenta. Luego todo se vino abajo hasta el punto que Neto fue lo único visible del equipo. Rodrigo da lástima, pero una lástima real porque no le sale ni una sola de todas las acciones que intenta. Ferran solo le pone la intensidad necesaria cuando juega diez minutos, como si salir de inicio tuviera que ir de la mano con tomárselo con calma. Piccini queda retratado cada vez que vemos enfrente un lateral de nivel europeo como pasó ayer con un tal Mbabu, que nos recordó que, en efecto, se puede ser lateral derecho y ser buen futbolista. Diakhaby pone a temblar al más pintado cada vez que se le enredan las piernas. Parejo se pierde donde no hay nadie. Y para reaccionar tenemos de revulsivo a Gameiro. Benditos fichajes.

Adiós a Europa

Marcelino y Parejo se habrán ido a dormir más que satisfechos y pensando que, como contra el Leganés, han hecho un gran partido. Pero lo cierto es que el Valencia ha dicho adiós a la Champions. La calculadora y la lógica –la mundial, no la de Marcelino- dicen que para clasificarse habrá que ganar al United y sacar algo positivo en Turín. Con este cuerpo técnico, ni de coña.


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