19 de noviembre de 2018
19.11.2018
19/11/2018

Nuestro know-how

El peor promedio de la Liga en la media entre disparos a gol y goles

19.11.2018 | 12:56
Nuestro know-how

Las semanas pasan, y ahí seguimos, en zona baja, la humilde, la de los flojos, la de los que no han hecho las cosas bien en pretemporada. Pasan los días, y seguimos buscando nuestro flow. El flow es un palabro muy ingleso, y viene a significar algo así como el swing, que es otro palabro muy americana. Nos invaden esas expresiones que no son nuestras, pero que nos ahorran tiempo, reflexión y, sobre todo, sílabas. «Nuestro know-how se basa en nuestro workflow». Dices eso con una corbata roja o azul, y quedas como dios. Claro, es mucho más largo decir que «nuestro conocimiento sobre cómo hacer las cosas bien, se basa en la automatización de los procesos de negocio». Dónde va a parar.

Promedio

Por algo el inglés es el idioma más universal. Porque llama al bread, bread y al wine, wine. Wine es vino, que ya sabemos todos que rima con Marcelino, quien a su vez está intentando inculcar el workflow en los jugadores. Pero, para encontrar automatismos, los jugadores necesitan minutos. Por ejemplo, la media entre tiros a puerta y goles se salda en nuestro equipo con el peor promedio de la Liga. Se dice pronto. El peor. De largo. Necesitamos más de 15 remates para marcar. Pero, viendo los minutos que juegan los delanteros, parece que es más problema de los que juegan más, que de los que juegan menos, ¿no? Porque estadísticamente parecería justo repartir entre los jugadores esta desastrosa media. Por ejemplo, Rodrigo juega, pero no está, y ya no es sólo un mal relacionado con el equipo, porque en el resto del país se han dado cuenta, al verle con la Selección.

Bajón

Los delanteros van por rachas, pero la del hispano-brasileño dura mucho. No es nada nuevo, ni nada personal. Tradicionalmente, los buenos jugadores tienen un bajón de rendimiento brutal tras un gran torneo como es un Mundial. Le pasa a Rodrigo, le pasa a Batshuayi, pero también a Modric, a Asensio, a Busquets, y le pasó a Baggio, Del Piero, Cruyff y hasta a Maradona (a De Gea le pasa desde antes del gran torneo). No sabemos por qué les pasa eso a Kondogbia, Parejo o Gameiro. Pero parece que en la pretemporada no ha estado fino quien tuviera que encargarse de vigilar los estados de forma. Sobre Batshuayi, a lo mejor la cosa le da para marcar por partida doble a Islandia. Pero la Liga es la Liga, y aquí un gramo de peso añadido tiene consecuencias imperdonables.

Rotaciones

Si además lo adornas con florituras que te salen mal, la grada de Mestalla pone el reloj, como cuando metes un pollo al horno. De todos modos, el jugador se ha mostrado tranquilo y con buen flow, ante los medios y en redes, que viene a significar que tiene las pilas puestas, entre otras cosas porque no es tonto y sabe que tiene la puerta de la titularidad entreabierta, a poco que aproveche los escasos minutos que concede ser el recambio en este equipo. Porque volvemos al tema de los cambios. Demasiadas rotaciones, pero solo para algunos. Y luego, cuando toca salir de reserva, debe de ser desesperante calentar en la grada, porque los cambios tardan un mundo en hacerse. El problema es que el mal parece endémico. La sensación latente es que da igual quien salga, porque no mejorarán las cosas a lo loco. La buena noticia es que la defensa, este año, no es noticia.

Nombres

La delantera es otro cantar. Santi Mina tiene la actitud y el espíritu de guerra intactos, y Gameiro desespera a cierto sector de la grada, quizá más amplio. No me considero que sepa más ni menos fútbol que ningún otro seguidor, pero confío en el francés. Acabará destapándose, si le dejan. Otro que sale en las noticias es Lato, quien da la sensación de que no está todo lo a gusto que podría estar. No sé a qué se refiere Marcelino cuando habla de «poco nivel competitivo», creo que quería decir que no está teniendo todos los minutos que el jugador necesita, y le ha salido una expresión ambigua. Cierto es que tiene a Gayà delante en gustos y preferencias, pero no son incompatibles y lo han demostrado en algunos partidos. Puede uno jugar por delante del otro, y ganaríamos un extremo nato en una posición desaprovechada.

Parones

Me dirán que Guedes está ahí falcado, pero es que el portugués es diestro y, aunque le guste más jugar a banda cambiada, a lo mejor ese pequeño cambio sale más a cuenta que jugar con futbolistas atípicos en banda. ¿Y Soler? Pues al centro, como opina el 99% de la grada, a pongo que hagamos la encuesta. Sitio hay, visto el estado de forma de los grandes baluartes del equipo. Claro, que todo esto serían demasiados cambios para una estructura rígida que el míster considera que es la adecuada. No pierdo la fe. Estos parones de selecciones sirven para templar los ánimos, pensar las cosas muchas veces, y dan tiempo a mejorar automatismos que permitan corregir lo que no funciona. Ya saben. El workflow. Ahora les dejo. Voy a tomarme un smoothie (lo he hecho yo, es handmade) mientras ultimo un workshop. Sí, soy imbécil.


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