14 de enero de 2019
14.01.2019
14/01/2019

Esto quita la vida

Vamos a pasarlas canutas, y mejor mentalizarse de eso

14.01.2019 | 11:59
Esto quita la vida

No hay explicación racional para lo que estamos viviendo. Si estuviéramos seguros de la existencia de meigas, conjuros o hechizos, podríamos dar una explicación más cabal. No entra la pelota ni por error. Como es una situación bastante inédita, y a la que no estamos acostumbrados, por fin el resto del mundo puede ver a Mestalla animar incondicionalmente a las malas. No estamos acostumbrados porque, cuando han venido malas rachas, generalmente se han debido a limitaciones presupuestarias, jugadores poco entregados, huelga de brazos caídos sobre el césped o falta de profesionalidad. Pero nada de eso se puede decir del equipo. Marcelino no da con la tecla, eso es de cajón. Pero es un profesional que trabaja y sus jugadores están implicados y dando todo lo que pueden. El problema es que lo que hay no da para más.

Chufo

Es la historia cíclica de toda la Liga. Pero contra el Valladolid, la injusticia clamó al cielo. Un equipo visitante que tira una sola vez entre los tres palos, desde donde Cristo perdió el gorro, en un tiro de falta con volea que con un Tango Questra se habría ido a General de Pie norte, pero que entra por el único resquicio de la escuadra posible. Ese gol no lo repites ni en la Play. Antes, en el área rival, Cheryshev tuvo la primera en la primera parte. Solo una clara, es cierto. Visto todo con la calma de la repetición, es evidente que la precipitación influyó en el remate marrado. Viene rasita al borde del área pequeña, pero la prisa por meterla es mayor que la frialdad para prepararla. «Para una que cae por aquí, hay que darle como sea», debió pensar. La calma es muy importante, pero es un ingrediente que no ponemos a esta paella.


Fallos

Peor fue la de Santi Mina. Tiene circunstancias atenuantes de la responsabilidad: vista la repetición, se observa que el zurdo no esperaba que le pasara el balón entre las piernas al defensa. Su posición, justo detrás del rival, es la peor para ver la ocasión, a pesar de estar tan cerca de la portería. El hecho de intentar darle con la derecha deja claro que hay que practicar más con la menos buena. Cuando ves esa jugada en Primera, puedes pensar: «Bueno, a lo mejor yo tampoco era tan malo de joven». Por no hablar del penalti de Rodrigo. Esa sí es, para mí, la más clara del partido. Había runrún en la grada cuando decidió tirarlo, en lugar de Parejo. Todos nos olíamos la tostada, lo que sin duda no ayudó al jugador en los segundos inmediatos. El tiro fue flojo, pero el rechace tiene que ir dentro. Mina se adelanta perfectamente y ese fallo sí es inexplicable.

Precedentes

Debutó Kang In Lee en LaLiga, y no se le puede pedir más. Su cambio fue casi sin tiempo, en el 87, a remolque. Pero demostró desparpajo, clase y acierto en sus decisiones. Por supuesto, esto era imposible de arreglar en cinco minutos. El mal vaticinio, de todos modos, se veía en las dos visitas previas del Valladolid en anteriores temporadas, que siempre se fue con sendos penaltis fallados (Banega y Soldado). Tres, ahora. Mañana nos viene el Sporting, y parece lo de menos. Se oían campanas de despido en el banquillo, pero Marcelino permanece porque la comunión del equipo con la grada existe, y con la Copa tan cerca no es recomendable hacer movimientos de jaque mate. La Copa es lo único que puede salvar el año.

Abrazo

El abrazo de Parejo a Marcelino evidencia esta implicación. Claro que es lógico que el jugador más discutido al principio del año abrace a quien le considera su extensión en el césped. Pero a los aficionados nos gusta ver ese tipo de cosas, porque nos hace ver que no estamos solos. Que no se preocupen los gerifaltes por el apoyo de la grada. Cuando la cosa está comprometida, el personal está con la causa. Los fichajes han sido desacertados, la temporada ha estado mal planificada y Marcelino no ha estado fino, eso es evidente. Pero la solución ahora pasa por resistir. Es esencial el partido de Copa para no volvernos locos. Hay que estar calmados y tratar de que la pelotita entre. Que entiendo que se podrá ensayar eso, en los entrenamientos, ahí, dale que te pego.

Cuesta

Comienza la cuesta de enero, y huele a chamusquina. Viene el partido del Celta, al que le sacamos dos puntos, y luego el temible Villarreal. Estamos en el furgón de cola, el Rayo ha ganado dos partidos seguidos... y los empates no valen. Ya no. El sufrimiento está garantizado. Vamos a pasarlas canutas, y mejor mentalizarse de eso, para que si va bien al menos nos den una sorpresa. ¿Saben que pienso? Que algunos ya estamos mayores para estos sustos. Esto es perder vida. Ya sabemos que el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes, pero ya no estamos algunos para tanto sufrimiento. Pasan los lustros sin que nos den una alegría. Yo ya sólo pido no sufrir abajo...y ganar la Copa. Nada menos.

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