29 de enero de 2019
29.01.2019
29/01/2019

Confianza total en el equipo y el míster

Después de encajar cinco goles todos miramos atrás, pero también hay que hacerlo arriba

29.01.2019 | 13:33
Confianza total en el equipo y el míster

Después de una derrota tan amplia y de encajar cinco goles en una segunda mitad de accidentes, el Levante UD tiene que mirar al frente, analizar en frío los errores y seguir confiando ciegamente en sus posibilidades y en el trabajo de toda la temporada. Esa confianza es, de hecho, la que debe imponerse en cualquier tipo de análisis, sin pasarse en la crítica y teniendo muy en cuenta todos los condicionantes que rodeaban el partido. Desde la ausencia de dos centrales por sanción a la lesión de Toño. Tres bajas en defensa ante las que Paco López, sin duda quien mejor conoce cómo está el equipo, apostó por un once en el que junto a la titularidad del canterano Manzanara lo más destacado fue la presencia de Morales como carrilero.

El factor Morales

Podemos debatir y opinar, pero está claro que lo que no podemos hacer es cuestionar las razones del entrenador, más aún con el rendimiento que está sacándole a los futbolistas y la posición que ocupa en una clasificación en la que no debe descuidarse pero en la que no hay motivos para la preocupación. De entre las opciones a su disposición, y teniendo además en cuenta que posiblemente la suplencia de Jason obedeció al deseo de resguardar mejor el carril derecho con un Coke que había cumplido como central zurdo, el técnico apostó con Morales por alguien perfectamente capacitado para ocupar el carril izquierdo. Sin embargo, más allá de que no fuese el mejor día del Comandante en un partido encima muy complicado, el riesgo que decidió correr el míster fue renunciar a su delantero más letal. Aunque todos pongamos la vista en la defensa por los cinco goles encajados y los «conceptos tácticos» entre los carrileros y los centrales de los que habló Paco tras el partido, la realidad es que en lo que se refiere a la capacidad ofensiva se echó en falta a un futbolista que es sin duda el que más daño hace cerca del área con sus desmarques en el último tercio del campo, su uno contra uno, su último pase y su gol.


Números ofensivos

Aunque en la primera parte el Levante estuvo correcto, aguantando el tipo pese a una recta final en la que el Sevilla hizo méritos para marcar, la realidad es que con excepción de un cabezazo de Boateng se generó poco y eso en parte también obedece a que cambió la forma de presionar. Y eso que la presencia del ghanés debería haber sido de ayuda. Aunque a nivel de posesión los números se igualaron, la experiencia de la temporada nos dice que para el Levante es importante mantener las estadísticas de lanzamientos a portería, especialmente si tiene que compensar los números en defensa. El Sevilla triplicó los disparos a puerta de los granotas (23-6) y entre palos (6-0). Defensivamente el casillero está ahí, pero la capacidad ofensiva es lo que hasta el momento está ayudando a que no exista tanto desequilibrio.


Calma necesaria

Como ocurrió en la primera vuelta, al final la derrota contra el Sevilla tiene que servir a nivel interno para analizar los errores y esperar que con el regreso de los lesionados y los posibles fichajes que puedan llegar de aquí al fin del plazo todo mejore. La imagen real del equipo es la del partido contra el Valladolid y no hay duda de que el partido del Pizjuán era de mucha envergadura, lo cual no evitó que todos tuviésemos la expectativa de que el equipo podía ser capaz de rascar algo positivo.


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