25 de marzo de 2019
25.03.2019
25/03/2019

Cien años de amor

No hay paz que cien años dure pero...¿podemos intentarlo?

25.03.2019 | 12:50

Celebramos el Centenario en plena agitación fallera, y debemos decir que fue un éxito. Se notó en toda la ciudad que había movimiento, y el asunto es reconocido por todas las esferas del Planeta Fútbol, empezando por los medios nacionales, que se han hecho eco de tamaña efeméride. No volveremos a ver algo así, bien lo sabe Dios (bueno, y tú también, porque si no tendrías que durar otros cien años, para disgusto de los que te aguantan), y bien lo sabían todos los participantes de la marcha cívica, que madrugaron lo suyo para acompañar estandartes y leyendas vivas del equipo. Es encomiable el involucramiento de la Asociación de Futbolistas del Valencia CF, la cual, con Fernando Giner a la cabeza, encabeza el liderazgo de los festejos, como Braveheart iba delante de sus huestes. ¡Qué difícil es encontrar ya valencianistas como el 'Chufa'!


Detalles falleros

No sólo hubo movimientos oficiales, sino que la gente lo siente en su interior y lo demuestra en su humilde capacidad. Alguna mascletà lanzó cohetes blanquinegres al aire, desde la plaza del Ayuntamiento. Por poner sólo algún ejemplo, la falla Costa y Borrás, de la calle Santander estaba dedicada íntegramente al centenario. La de la Plaza de la Reina-Paz-San Vicente era una réplica de la de 1924. Me comentan que el pasacalle del día de la plantà en esa falla también fue temático. Por no hablar de la cantidad ingente de ninots referidos al Valencia CF, en prácticamente todas las calles. A ello debemos sumar el Partido de Leyendas del Centenario, con éxito enorme de público, y más de doscientos exjugadores convocados.

Ídolos

Es maravilloso poder volver a ver a los ídolos de juventud de corto, aunque sea al trantrán y en desigualdad de condiciones. Ellos han sido nuestros superhéroes, como ahora lo son los de Marvel. El número de entradas para ese partido significa que aquí ha generado casi tanta expectación como el de la Selección. Y aún más el hecho de que las primeras que se agotasen fueran las más caras. Para los que tenemos una edad, este partido remember nos trae recuerdos y nostalgia, cuando aún no éramos conscientes de la suerte que teníamos de ver a jugadores identificados con los colores y con la tierra, en la era pre-Bosman. Todo se transforma, hasta el propio deporte. Al final permanecen los nombres épicos.

De Kempes a Parejo

Como épica fue la presentación del libro de Kempes. El tiempo ha permitido que el jugador más reconocido e importante de la historia del club se sienta en casa. Teníamos una deuda pendiente con su nombre, y parece que por fin la institución entiende la dimensión mastodóntica del 'Matador'. En este pupurri de emociones, previamente jugó en el césped la Selección más valencianista en mucho tiempo. Le conté al niño, de nueve años, el otro día que Parejo había sido seleccionado. El crío respondió: "¡Pero eso tenía que haber sido antes, en el Mundial!". Si lo ve tan claro hasta un enano, es que no estamos tan locos. ¡Pero eran los tiempos de Lopetegui! Además, de la Selección tiene sus procesos, por méritos y también parece que por galones, y no es tan fácil encontrar el huequecito.

Selección

Parejo se estrenó como titular en casa, y dejó detalles de su fútbol. También lo hizo Rodrigo, que no se ve como el '9' de España, pero mientras siga dándonos alegrías, puede describirse como desee. Él es el killer, y lo demostró empujando con clase el centro medido de Jordi Alba. Luego nos empataron los noruegos, de penalti, pero ahí estaba el portero Jarstein, que nos devolvió el favor arramblando a Asensio. Lo de Ramos con los penaltis a lo Panenka es digno de mención. Le ha pillado el truco, y cualquiera le dice que no lo haga. De todos modos, la Selección ya no engancha como en esa etapa preciosa que vivimos hace ya más tiempo del que pensamos, y nos rompe la rutina liguera, que es la que nos mola a muchos.

Final

Dicen que no hay paz que cien años dure, pero miren: si tras este viaje de, precisamente, cien años del que todos formamos parte en mayor o menor medida, hemos logrado olvidarnos de nuestros problemas y miserias durante muchas horas, hemos disfrutado y sufrido las mayores gestas y las grandes decepciones, hemos mantenido el apoyo a la institución y cruzado fronteras en el apoyo al equipo; si a pesar de todas las diferencias, disgustos y en esta tierra de discusión acalorada y posiciones enconadas, hemos logrado el que club se mantuviera a flote, y hemos visto títulos que ya quisieran para sí prácticamente la totalidad del resto de clubes, significa que algo habremos hecho bien. A lo mejor no ha abundado la paz social, pero al final estamos teniendo la fiesta en paz. Porque a casi todos nos une el amor incondicional. Y eso, en estas tierras y en estos tiempos, es mucho decir.


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