01 de abril de 2019
01.04.2019
31/03/2019

¡Cien años!

Muchos cambios reglamentarios y en la forma de ver el negocio, queda la pasión

01.04.2019 | 13:00

Esta columna no podía ser otra sino la del Centenario del Valencia CF. Desde mi posición de socio 4.000 y pico he podido ver algunos de esos años y no quería dejar pasar esta única ocasión sin hablar del club, pero desde una perspectiva de los cambios que han acaecido, tanto deportivos como reglamentarios desde la Liga de 1971.

Y esa idea me vino cuando hace unos días estaba viendo la televisión, en el canal de Teledeporte que emitía el'Vintage Valencia 100', un recordatorio del club y, sobre todo de la Liga ganada en la temporada 1970/71. Así, me vi el partido entre el Valencia y el Athletic de Bilbao (sí, así se le decía oficialmente) celebrado el 14 de marzo de 1971.

En esos días de Fallas, el Valencia ganó 4-0 a los bilbaínos con un par de cantadas del gran Iríbar, sobre todo en el primer gol de Valdez y, ya de forma extraordinaria, en el gol de corner directo (aún no llamado gol 'olímpico') del extremo Sergio. Pero, lo extraño son hechos como que había un solo comentarista, muy descriptivo de lo que ocurría en el campo, sin aspavientos, en contraste con la tropa de personal que analiza el encuentro al segundo.

Otro hecho destacable es que no había sino dos cambios reglamentarios y no los tres de ahora, lo que reducía las combinaciones. También es de indicar que los números de los jugadores estaban del 1 al 11, sin la creatividad actual donde uno se encuentra hasta un 99...Sin embargo, como los porteros eran sin duda el 1, ni Iríbar ni Abelardo lo lucían en su camiseta.

Además, de esas diferencias legales, sorprendía recordar que se tiraban cohetes y parecía existir unas 'mini-mascletaes' durante el partido, sin nada particular que celebrar, solo el deseo de hacer el ruido necesario para la fiesta. Esto, ahora, se sanciona duramente, ya que la disciplina se ha cambiado de forma rotunda. Y, se apreciaban en las gradas a los varones con traje y corbata, en la mayoría de los casos, como si 'endomingarse' fuera necesario para ir a los partidos. Otros tiempos, otras costumbres... Hasta los patrocinadores son totalmente diferentes y los calzoncillos Ferrys o los electrodomésticos Corberó ya no están, sino que se cambian por empresas de juego o ropa deportiva.

La camisa de los equipos estaba impoluta, sin publicidad detrás, delante, arriba y abajo, como actualmente, lo que no digo con resquemor sino como una simple contemplación de los cambios que han ido ocurriendo desde aquella liga memorable. Tanto lo fue que hasta parecía una película de suspense, de las de Alfred Hitchcock, cuando el Valencia perdió el último partido de liga. Mientras Alfredo di Stéfano fumaba cigarro tras cigarro, otra de las anomalías que no se dan ya, en el banquillo, mientras el Valencia perdía 1 a 0 en Sarrià contra el entonces Español (hoy Espanyol) de Barcelona, el equipo culé empataba en Madrid contra el Atlético. Les estaban haciendo un favor los periquitos a sus archi-enemigos barcelonistas, ya que una derrota del Valencia, aunada a una victoria de éstos en el Manzanares les daba el título.

Título que también hubiera ido a los colchoneros si hubieran ganado. Pero ninguno de los dos sumó los dos puntos necesarios para ser campeones, mientras los chés eran derrotados por el Español. Parece ser que los jugadores en Madrid se decían unos a otros que se dejaran marcar un gol: «sí, pero por qué tu no?», se contestaban. Y mientras intentaban que entrara el balón en la red contraria, el tiempo pasaba.

Y pasó, para que el Valencia reanudara con la senda de la victoria en los campeonatos de Liga, dejando con la miel en los labios a madrileños y barceloneses. Victoria sufrida pero que, como decía D. Alfredo, «uno se acuerda del campeón, no de cómo llegó a serlo». Aunque sí, por el partido que vi, el estilo valencianista era no solo de velocidad o de contrataque, sino que jugadores como Claramunt, Paquito, Suso Martínez, Valdez, Sergio, Sol, etc. tenían mucho fútbol en las piernas.

Muchos cambios reglamentarios, así como de la forma de ver el negocio del fútbol, pero sigue existiendo una pasión, que no ha de perderse. Y, como no podía ser de otra manera, finalizo recomendando 'La balada del Bar Torino', de Rafa Lahuerta (nacido extrañamente en el mismo año 1971) un recordatorio escrito con pulcritud y con emoción sobre este Valencia centenario.

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