16 de agosto de 2019
16.08.2019
GAUDEN VILLAS
16/08/2019

Una operación chapucera

No tiene mayor defensa que el ansia recaudadora de Peter Lim

16.08.2019 | 14:28
Una operación chapucera

El esperpento vivido con la venta de Rodrigo al Atlético de Madrid deja en evidencia a un Valencia que, cada vez parece más evidente, está en manos de un perfecto especulador. La operación no tiene mayor defensa que el ansia recaudadora de un tiburón financiero sin la más mínima idea de lo que significa el club, la ciudad o la afición al fútbol. Todo en esta estrambótica circunstancia desnuda cualquier argumento que no sea el negocio puro y duro.

El destino

No nos engañemos: el Valencia CF ha vendido siempre a sus estrellas. Pero lo ha hecho a clubes más ricos, más grandes en definitiva, a esos que juegan otra liga, muchas veces, además, extranjeros para que la herida no escociera tanto. Renunciar a tu mejor futbolista a favor del Atlético de Madrid es sacar la bandera blanca, reconocer que un club que ha estado casi siempre por detrás te ha adelantado por la derecha sin despeinarse. Que el segundo equipo de Madrid le quite al primer equipo de Valencia al ídolo de su afición a pocas horas de empezar la Liga debería hacer reflexionar a los valencianos. Un sonrojo colectivo en el que, por lo visto, no hay ningún culpable. Si yo formara parte del club, se me caería la cara de vergüenza.

La forma

La humillación para el Valencia CF, con el Atlético manejando los tiempos esperando a colocar a sus saldos antes de firmar el cheque, con el futbolista que se despide de sus compañeros para luego volver con el rabo entre las piernas, es demoledora. No estamos hablando de un Real Madrid mareando y toreando al Alcorcón, no. Es el Atlético de Madrid el que trata al Valencia como esos impresentables que abusan de los mendigos poniéndolos en evidencia por unas míseras monedas. Por no hablar de que el propietario va por un lado y los gestores del club por otro. Todo ello a espaldas de un entrenador al que se va a dejar con la Liga empezada sin un pilar fundamental de su estrategia.


El roto deportivo

Algún lector de Súper decía que traspasando a un paquete como Rodrigo al Atlético, debilitamos a un rival directo. Craso error. Rodrigo, que nunca ha sido especial santo de mi devoción, no es un genio del balón ni un gran goleador. Pero para el sistema que emplea el Valencia, calcado al del Atlético por cierto, es una pieza fundamental. En el mundo hay pocos, poquísimos, futbolistas capaces de correr al contraataque con el balón en los pies a la velocidad de Rodrigo. Para Simeone es un auténtico regalo. Para el Valencia, una pérdida de valor incalculable.


La falta de necesidad

El Valencia no necesita vender a Rodrigo para cuadrar sus cuentas. Quien salga por ahí –o por aquí- a insinuar eso, sencillamente faltará a la verdad. Es todo pura avaricia. Hemos visto como clubes mucho más modestos como el Betis con Lo Celso, el Español con el Panda, el Bilbao con cualquiera y hasta el Alavés con Laguardia se han remitido a la cláusula de rescisión a quienes llegaban con la chequera para llevarse a sus estrellas. El Valencia, un presunto grande reconvertido en equipito de barrio, se hace el harakiri delante de uno de sus rivales históricos y actuales porque le viene en gana a Peter Lim.

Un precio discutible

El mero hecho de que el Atlético haga depender la operación de obtener por Correa lo mismo que va a pagar por Rodrigo deja en evidencia cualquier estrategia de la dupla Mendes-Lim ¿Alguien en su sano juicio puede comparar a Correa con Rodrigo? Pues el Atlético no solo los compara sino que hace un intercambio y se va tan campante rumbo a lucharle la Liga al Madrid y al Barça. Uno ve el precio que se ha tenido que pagar por el Panda o por Lo Celso y tiene que acabar concluyendo que 55 millones es una operación desastrosa para el Valencia. Mendes, sin embargo, se lleva un buen pellizco.


No hay alternativas

Culminada, o al menos eso parecía, la operación a pocos días de empezar la Liga, el papelón para buscar reemplazo es de aúpa. Si lo que de verdad quiere Mendes es colocar aquí al enésimo portugués, lo mejor que puede hacer la afición es quedarse definitivamente en casa o forzar de una vez la situación. Pero en el mercado no hay un solo futbolista que pueda aportar, ni remotamente, lo que Rodrigo le daba al sistema de un Marcelino al que imaginamos subiéndose por las paredes.

Lo que en todo caso demuestra todo este bochorno es que, en contra de lo que sucede con casi todos los clubes de la Liga, lo que prima en el Valencia no es el interés del equipo y el de su afición. Aquí lo único que cuenta es lo que le interesa al bolsillo de Lim. El Valencia ya no es como el Barcelona, el Bilbao o el Alavés. Es un Málaga venido un poco arriba. Lamentable.


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