18 de octubre de 2020
18.10.2020
Superdeporte
EL ANÁLISIS DEL 'URU'

El Valencia regaló el tiempo y el balón al Villarreal

Los primeros 20 minutos del segundo acto son el camino a seguir de un equipo, el de Gracia, que pecó de falta de agresividad y dinamismo

18.10.2020 | 22:44
El Valencia regaló el tiempo y el balón al Villarreal

Otra vez el Valencia navegó contra corriente después del penalti a los cinco minutos. Me gustó el once de Javi Gracia, en especial, por la posición de Guedes detrás de Maxi Gómez. Pero, de repente, sucedió el penalti por dos errores claros en los costados. La permisividad de Gayà permitió a Chukwueze centrar cómodamente al otro lado, donde Thierry careció de esa visión periférica necesaria para controlar al tiempo al rival y a la pelota. Al cuarto de hora se podía ya leer tácticamente el partido. El Villarreal disfruta con la posesión. Dispone de un mediocampo, con Iborra en el eje, con gran pie en los volantes internos: Dani Parejo y Trigueros. Esto forzaba al Valencia a hacer correr a los extremos, posicionar a Maxi en la media luna, e intentar armar el contragolpe ante un rival dominador del pasillo central.

El golpeo de Guedes niveló el partido en una jugada trabajada desde la esquina. La calidad del portugués se requiere más constantemente, así como su trabajo para barrer las espaldas de Maxi. Solo el joven Musah supo atacar los espacios en el primer tiempo. En el primer acto los amarillos complementaron su ataque posicional con los desmarques del peligroso Chukwueze. En el Valencia, por su parte, escasearon las transiciones rápidas y efectivas. Además, en defensa, el equipo debió prestar más atención al espacio entre los mediocentros y los centrales, donde Parejo y Trigueros crearon dudas y conflictos.

En la segunda parte el Valencia adelantó líneas para reducir espacios. Gracia buscó verticalidad con Cheryshev en la izquierda, y Musah formó un carril físico con Correia. El equipo mejoró su posicionamiento, ganó en confianza y obligó al Villarreal a enviar juego a los lados. Todo estaba funcionando hasta el golazo desde la frontal de Parejo. Poco puede añadirse sobre este pedazo de futbolista, que dañó al Valencia desde la zona donde había que prestar más cuidado. La entrelínea siempre es un peligro con gente enfrente con un buen disparo. A partir de ahí, los blanquinegros se sumergieron en la inconsistencia, pecando de falta de agresividad en el buen sentido: movilidad, dinamismo y presión en los lugares donde circula el balón. Algo tiene que cambiar de modo urgente. El Valencia regaló tiempo y terreno. Ganó el mejor.

«Los de Gracia mejoraron con su posicionamiento en los primeros 20 minutos del segundo acto, pero tras el 2-1 se sumergieron en la inconsistencia. Faltó agresividad»

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