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FÚTBOL Valencia CF

Peter Lim no se pierde la boda del año

El magnate, invitado de excepción al enlace de Jorge Mendes con Sandra Barbosa en Oporto

03-08-2015Meneame

MATIES OLIVER @OLIVERMATIES Fue sin duda el acontecimiento del año en Oporto y casi se podría decir también que una de las citas más destacadas alrededor del mundo del fútbol. A sus 49 años el agente de futbolistas más poderoso del planeta celebró su matrimonio religioso con Sandra Barbosa, su esposa desde hace má de diez años y madre de sus tres hijos. El enlace tuvo lugar en la Iglesia de Sao Joao Batista, en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, y entre los invitados -aunque su equipo jugaba a esas horas el partido ante el Colonia- no podía faltar el propietario del Valencia CF Peter Lim, que acudió acompañado por su esposa Cheryl y junto con el testigo del novio, que no era otro que Cristiano Ronaldo. De hecho, el coche del magnate de Singapur y el de CR7 llegaron juntos a la cita.

La ceremonia y la celebración posterior estuvieron a la altura de las expectativas. Jorge y Sandra agasajaron a sus invitados con un banquete en los Jardines de la Fundación Serralves, considerada la institución cultural más importante de Oporto, donde ocuparon 18.000 hectáreas de zonas verdes. Florentino Pérez, Joan Laporta, Sir Alex Ferguson y Roman Abramovich no se perdieron la ceremonia además de una amplia representación de futbolistas de la cartera de Gestifute, empresa del súper agente: James Rodríguez, Pepe, Fabio Coentrao, André Silva y el cancerbero Rui Patricio, que estuvo en la agenda de Nuno este verano antes del fichaje del australiano Mathew Ryan. Muchos de los invitados habían pasado la noche en el palacete propiedad del agente.

Una isla griega de regalo
Cristiano Ronaldo tuvo un papel protagonista en el acto porque fue el testigo de la boda por parte de su agente y amigo Jorge Mendes. Algunos medios llegaron incluso a publicar que el regalo de boda de CR7 fue nada menos que una isla griega, por la que el todavía futbolista del Real Madrid habría pagado más de tres millones y medio de euros. El que no pudo estar por cuestiones profesionales fue Nuno, otro de los íntimos del agente, que en esos momentos dirigía el partido.