Uno de los primeros movimientos de Joan Laporta como presidente del Barça fue entrevistarse en Barcelona con el agente y el padre de Haaland, uno de los futbolistas que puede marcar la próxima década. El encuentro, sin duda, tuvo el impacto mediático deseado por las dos partes a pesar de que el Barça solo fue una de las paradas en la gira que realizaron por media Europa el entorno del delantero. A partir de ahí, el club blaugrana se ha mantenido en un claro segundo plano acuciado por arreglar sus asuntos financieros y dando la sensación de que es absolutamente imposible que puedan llegar a la puja final.

Hace tan solo unos días, el CEO del club, Ferran Reverter, advirtió que el Barça podría optar a fichar a un crack el próximo verano y volvió a sonar el nombre de Haaland. A priori, las opciones del club blaugrana son mínimas, pero también es verdad que el club ha recibido varias propuestas de fondos de inversión, dispuestos a ayudar en la financiación del fichaje del noruego. Y no solo un fondo sino que hay varios que ya han estudiado la operación y la ven viable e, incluso, beneficiosa para el futuro inmediato de la entidad.

La cuestión, a partir de aquí, es si el Barça dispondría de suficiente límite salarial para afrontar la que puede ser la operación del verano. El precio del futbolista está marcado por una cláusula de salida de 75 millones de euros, pero el salario que piden y las comisiones que acarrearía el negocio serían muy importantes. Sin duda se trata de una operación de altísimo riesgo para cualquier club y más para un Barça que no ha acertado en la llegada de cracks en los últimos años y que ha acabado pagando millonadas por futbolistas que no han rendido en el campo y han acabado por hipotecar la economía de la entidad. 

Haaland es un jugador que gusta muchísimo. Por rendimiento deportivo, porque el Barça necesita un ‘9’ de calidad y porque su impacto mediático beneficiaría la construcción de un nuevo proyecto ganador. El noruego, junto a los Pedri, Fati, Gavi y compañía sería la combinación perfecta para poder salir de la travesía en el desierto en la que vive deportivamente el club desde hace años. Su fichaje sería una auténtica bomba y el aliciente necesario para volver a ilusionar a la afición.

Haaland también deberá elegir. Y en este Barça sabe que puede ser la estrella indiscutible, algo que no le sucedería en el PSG o en el Madrid si los blancos fichan a Mbappé. Es evidente que el Barça, con todas las dudas, se prepara para jugar el partido. Lo ven muy, muy difícil, pero fórmulas económicas sí que tendrían.