Iñigo Martínez lleva un par de veranos deseando abandonar el Athletic Club para irse al FC Barcelona. Fue una opción la temporada pasada, pero la dificultad para dar salida a jugadores como Umtiti bloqueó la operación, pero ahora podría intentarse de nuevo su fichaje. Los fichajes de Christensen y Koundé, además de contar con Piqué, Araújo y Eric no serían un problema para abordar su fichaje si se dan las salidas necesarias.

En cualquier caso, la historia entre Iñigo Martínez y el Barça viene de lejos. El de Ondarroa prometió amor eterno a la Real Sociedad, pero lo cierto es que la temporada 2017/18 marcó un antes y un después en su vida. El canterano cuajó una gran campaña que llamó la atención de muchos clubes adinerados. Es cierto que el Athletic Club aportó los 32 millones de su cláusula para llevárselo de Anoeta en enero de 2018, generando gran malestar en su gran enemigo autonómico. En cualquier caso, unos meses antes tuvo un acuerdo cerrado con el Barça, también por su cláusula.

Messi no quería a Iñigo Martínez

Leo Messi siempre fue muy de clanes, el de los latinoamericanos. Como buen jefe del clan, quiso proteger a los suyos, concretamente a Javier Mascherano. El internacional argentino y un prometedor Umtiti taparon el hueco dejado por Puyol en el centro de la zaga junto a Gerard Piqué. Vermaelen no daba la talla y 'el jefecito' estaba lejos de su predecesor, por lo que la secretaría técnica decidió lanzarse a por Iñigo Martínez.

Con dinero fresco para pagar la cláusula y acuerdo cerrado con el jugador, una llamada de Messi a la presidencia lo frenó en seco. Leo no quería que Mascherano perdiera su puesto en el once y antepuso su amistad al rendimiento del equipo. Meses después, Iñigo se marchó al Athletic en condiciones similares y el Barça fichó a Yerry Mina, que evidentemente no cuajó.

¿Opciones del Athletic en el mercado?

Sería mal inicio para la nueva presidencia perder a su mejor defensa a las primeras de cambio. Con contrato hasta 2023, la directiva está tratando de renovarle el contrato para atarle de por vida al club de San Mamés. En cualquier caso, las cifras que se manejan en caso de producirse su salida, rondarían los 50 millones de euros, algo descomunal por un jugador de 31 años. Con ese dinero y dado su autolimitado mercado de fichajes, el Athletic trataría de abordar una serie de jugadores que, sin duda, mejorarían la calidad de su once inicial: David García y Jon Moncayola de Osasuna y Hugo Guillamón del Valencia CF.