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CONTRAVOLANTES

Ferrari apuesta y gana en Monza

La alegría de Leclerc y de todo el equipo Ferrari

La alegría de Leclerc y de todo el equipo Ferrari / AP

Ángel Castaños

Ángel Castaños

València

El Gran Premio de Italia nos ha regalado una fantástica carrera. El guión parecía ya escrito y el argumento se centraba en ver un episodio más de la caída en picado de Red Bull pero lo que nadie esperaba es que fuera Ferrari el equipo que se llevara la victoria. Los de Maranello se la jugaron con una estrategia de una sola parada: era susto o muerte y a los italianos la apuesta les salió perfecta. Los gritos de la afición por la presencia de Leclerc en lo más alto del podio retumbaban tanto como los motores durante las 53 vueltas a la pista de Monza.

Toda la alegría en Ferrari eran caras largas en McLaren a pesar de ocupar las otras dos plazas en el podio. Los papaya, que se han convertido en las últimas pruebas en los verdugos de Red Bull, se quedaron con tres palmos de narices al ver perder el doblete que de ellos se esperaba en Italia. Cierto es que el equipo de Woking recorta en cada carrera la distancia en el mundial de constructores, que es el que da dinero. Pero Norris, que debería ser el candidato para destronar a Verstappen, solo pudo ser tercero y tuvo que tragarse cómo su compañero Piastri le robaba la cartera. No pararle los pies al australiano desde el muro da idea de que en McLaren no se creen mucho que Lando pueda derrotar a Max. En Fórmula 1 cuenta cada milésima de segundo, cada gramo de peso, y no ver que Norris tiene más puntos que Piastri y es la mejor opción para derrotar al campeón holandés no es la forma más fácil de ganar el título de pilotos. Como espectador se agradece ese enfoque míster wonderful que en McLaren han bautizado como “Papaya rules” y que permite luchar a sus pilotos entre ellos: da espectáculo, pero al final del día impide maximizar los resultados.

Verstappen, por su parte, sobrevivió a una carrera en la que el Red Bull volvió a ser una vaquilla más que un toro bravo. Después de la prohibición de la frenada asimétrica por parte de FIA se especula que los de Milton Keynes hayan perdido una ventaja clave y esa ausencia hace desaparecer la magia en el monoplaza de Max. El tricampeón criticó tanto su coche como la estrategia del equipo y remató con la frase lapidaria: “Si seguimos así, vamos a perder ambos campeonatos”. Al holandés solo le queda esperar que sus rivales se canibalicen entre ellos y seguir sumando puntitos para apuntarse un cuarto título, que se le ha puesto más cuesta arriba ahora que su coche le hace sufrir en cada curva. 

Leclercl en el podio de Monza

Leclercl en el podio de Monza / AP

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