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Ferrari ilusiona: ¿será por fin el año o volverá el déjà vu?

La Scuderia de Maranello ilusiona en invierno, consciente de que su gran enemigo en los últimos años ha sido la falta de evolución.

Visto lo visto Hamilton parece estar lejos de Leclerc

Visto lo visto Hamilton parece estar lejos de Leclerc / Ferrari

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La pretemporada de Ferrari ha dejado sensaciones especialmente positivas en Maranello. Los de rojo han completado un elevado número de vueltas, han mostrado una fiabilidad sólida y, además, se han mantenido de forma constante en la zona alta de la tabla de tiempos. Es cierto que en los test invernales los cronos son relativos y cada equipo juega sus cartas, pero estar arriba siempre es mejor que mirar desde atrás. Y eso, inevitablemente, alimenta la ilusión de los tifosi. Más allá de los registros, lo realmente destacable es que Ferrari ha podido cumplir con el plan de trabajo previsto. Han rodado sin grandes sobresaltos, han probado configuraciones y han recopilado datos clave. No todos pueden decir lo mismo. Aston Martin, por ejemplo, ha vivido jornadas más irregulares, inmersos en un caos que parece no tener una solución inmediata, con Fernando Alonso acumulando menos kilómetros de los deseados y ciertas dudas técnicas que han condicionado su preparación debido al fracaso del motor honda.

Lewis Hamilton rodando en los test de Bahrein

Lewis Hamilton rodando en los test de Bahrein / Ferrari

Los campeones de invierno

En el pasado reciente, Ferrari acostumbraba a “ganar” la pretemporada: tiempos espectaculares, declaraciones optimistas y una sensación de euforia que luego no siempre encontraba continuidad cuando empezaba el campeonato, el fuego real. Cada año se repite el mismo ritual. Llegan los test de pretemporada, los tiempos acompañan, el monoplaza rojo rueda con aparente solvencia y el optimismo se dispara en Maranello. Ferrari gana el invierno y el discurso oficial habla de “base sólida” y “gran potencial de desarrollo” y Ferrari aparece en todas las quinielas para estar arriba.

En las últimas temporadas, a medida que avanza el calendario, los rivales dan un paso adelante y Ferrari empieza a perder fuelle. Problemas estratégicos, degradación de neumáticos, actualizaciones que no funcionan como se esperaba y una evolución menos agresiva o acertada que la de sus competidores han terminado por diluir las expectativas.

La Formula 1 es desarrollo

En la Fórmula 1 moderna, el campeonato no se decide en febrero, sino en la capacidad de desarrollar el coche carrera tras carrera. Ahí es donde la escudería italiana ha mostrado más debilidades en los últimos años. Mientras otros equipos encuentran décimas con cada paquete aerodinámico, Ferrari ha alternado mejoras puntuales con fines de semana donde el rendimiento cae de forma inexplicable. El resultado es una sensación recurrente de oportunidad perdida. Ilusión inicial, realidad a medio plazo.

En Ferrari hay un concepto que se ha repetido demasiado en la última década: las “peoras”. Ese momento en el que una actualización que debía dar un salto adelante termina provocando el efecto contrario. Paquetes aerodinámicos introducidos con grandes expectativas que, una vez en pista, empeoran el rendimiento.

Ferrari innovando

Esta es la apuesta técnica de Ferrari para gestionar el movimiento del plano superior del alerón trasero dentro del nuevo marco de aerodinámica activa. En Maranello han desarrollado un sistema que permite variar la incidencia del flap superior de forma controlada dando un giro de 180 grados, hasta ahora, ningún rival ha desarrollado un planteamiento semejante en aerodinámica activa.

El alerón trasero de Ferrari en funcionamiento

El alerón trasero de Ferrari en funcionamiento / formula 1

¿Qué pasa si hay coche competitivo?

Si Ferrari consigue un coche verdaderamente competitivo durante toda la temporada, el siguiente foco de tensión no estará en el túnel de viento, sino dentro del propio box. Porque tener un monoplaza ganador con dos pilotos de primer nivel es una bendición… y también un riesgo. Charles Leclerc lleva años siendo el proyecto deportivo de la Scuderia, el heredero natural llamado a devolver el título a Maranello. Conoce la casa, ha crecido dentro de ella y representa el futuro. Pero la llegada de Lewis Hamilton, siete veces campeón del mundo y uno de los pilotos más influyentes de la era moderna cambia el equilibrio interno. No es un fichaje para ser segundo espada. Es una apuesta para ganar ya. Si ambos disponen de un coche capaz de pelear por el Mundial, las fricciones serán inevitables. Las órdenes de equipo, las estrategias cruzadas y la gestión de prioridades pueden convertirse en un polvorín. ¿A quién se protege en una salida? ¿Quién recibe la primera evolución? ¿Quién tiene preferencia en una estrategia a dos paradas?

El año pasado el primero y el único juntos, el monegasco arraso a Hamilton. La comparativa deja poco margen para la duda. En el apartado de puntos, la diferencia es contundente: 242 frente a 156, con clara ventaja para Leclerc. En clasificación, el dominio es aún más evidente (18-3). En cuanto a podios, el monegasco también marca distancias: siete presencias en el cajón por ninguna de su compañero. ¿Victorias? 0-0. Ahí, al menos, hay empate… aunque con matices.

Leclerc y Hamilton

Leclerc y Hamilton / Ferrari

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