'La última tentación' es uno de esos programas estilo 'Gran Hermano' o 'Mujeres y Hombres y Viceversa' que muestran una versión tan real como sucia de la sociedad. Concretamente, de los veinteañeros. Reúnes a un grupo de jovenzuelos la mar de acomplejados en una villa para que compitan a ver quién respeta menos tanto a sus parejas como a la especie humana.

Que sí, que todos tienen lo que se merecen y los cuernos van, vienen y no se detienen. ¡Pero qué esperaban! Que si Isaac se lía con Bela, poniéndole los cuernos a la traidora Lucía, que le levantó el novio a la infiel Marina que ha vuelto con el corneado Jesús, pues no necesitas nada más. O sí. Ahora resulta que la pequeña 'Lucía por favó' habría vuelto a los brazos del pequeño 'Manué la manita relajá' pocas horas después de acostarse con Andrea. ¡Ojo!

Isaac, el lobito feo-guapo 'soy de barrio' tuvo un idilio con la tal Bela, aunque la duda es si fue durante su relación con Marina, con Lucía, entre medias o simultáneamente con ambas. Lo que está claro es que algo hubo y algo hay, porque les ha bastado una tarde a solas en la villa para comerse los morros delante de toda España.

Tras mostrar Sandra Barneda las imágenes del beso entre Isaac y Bela, el llorón salido de 'Manué' fue a consolar a la que fue su amada, fundiéndose en un abrazo. “Tú llevabas razón. He visto al Isaac liándose con la Bela. Y nada… gracias por defenderme”, le dijo Lucía.

La respuesta del pequeño 'donjuán' sorprendió a todos los televidentes, que pensaron que vivía en una realidad paralela: “Yo no quería que se riera de ti. Qué mala suerte tienes, chiquilla. Te juro que me ha dolido un montón. Es lo último que te mereces. ¡Ese era una garrapata tuya! Te estaba chupando. Me da mucha pena por ti. Merecería el correctivo que me hiciste a mí. Creo que le tienes que dar fuerte, se lo merece”. Pues será por el correctivo que comentaba su ex, pero en el próximo capítulo aparecerá a 'Manué' con Lucía en el jacuzzi de una forma bastante cariñosa, con besos, para acabar juntos compartiendo cama. Ah, y pobre Andrea, que bastante tiene.