Está claro que los tiempos han cambiado. No se sabe si mucho o poco, pero han cambiado. En la década de los 90, las imágenes del magnate del erotismo Hugh Hefner rodeado de las decenas de ‘conejitas’ de Playboy en su mansión de Los Ángeles eran vistas con admiración por parte de la sociedad internacional. Pero con el tiempo, aquel espectáculo dantesco del abuelo fucker vestido con bata de seda, rodeado de mujeres libres que generalmente portaban melena rubia y grandes cantidades de silicona, han sido es vistas con una mezcla de asco e indignación. No solo por el tufillo machista y rancio de Hefner, sino por una oscura realidad que ha acabado por surgir: el tipo se comportaba como un psicópata que limitaba los movimientos y relaciones sociales de sus “novias” hasta niveles insoportables. O eso dicen ahora.

Literalmente, la vida en la famosa mansión de Playboy era lo más parecido a una cárcel de máxima seguridad. Como explica en el documental Secrets of Playboy la exconejita, Holly Madison, todas las residentes en la lujosa mansión tenían que someterse a unas estrictas y casi sádicas reglas y condiciones. "Era un lugar donde se usaba la manipulación para mantener a todas luchando por conservar su estatus en la casa. Había mucho miedo”, explica. Vamos, como en Gran Hermano. Por su parte, Izabella St. James, que también vivió allí durante meses, el propio Hefner disfrutaba sádicamente viendo cómo sus métodos obligaban a las mujeres a competir entre ellas por su atención.

Entre 'Gran Hermano' y 'Mujeres y Hombres y Viceversa'

"Hef siempre aprovechaba la ocasión para mencionar cualquier cosa que no le agradara en la relación. La mayoría de las quejas eran sobre la falta de armonía entre las novias, o tu falta de participación sexual en la relación”, relata la modelo apuntando que los métodos del dueño de la revista erótica más importante del S.XX incluían el soborno, el chantaje y el abuso psicológico. "Si Hef no estaba contento con una chica, cambiaba la disposición de los asientos antes de la hora de comer", añade Melissa Howe, otra exconejita que vivió bajo su yugo. ¿No os suena al exitoso programa de Telecinco llamado 'Mujeres y Hombres y Viceversa? Pues eso es exactamente lo que ocurre independientemente de que los protagonistas sean mujeres u hombres. O quizá lo veamos también en 'La Isla de las Tentaciones', ¿no? Curioso, ya que todos estos programas los emite la históricamente machista Telecinco, en la que sus programas y presentadores pretenden llevar la nueva bandera del feminismo. ¡Qué cosas!

Volviendo al tema, todo era tan retorcido que hasta la disposición de las mesas del comedor era utilizada para humillar o endiosar.  "Había tres mesas de comedor. En una habitación estaba la mesa superior de Hef donde todas querían sentarse, luego la mesa familiar, que era la segunda mejor opción. Pero en otra habitación, al lado de la cocina, estaba la mesa para los invitados más humildes, los don nadie y las chicas", concluye la británica. Además, y por supuesto, las visitas de hombres estaban completamente prohibidas siendo la “regla número uno” de la casa y con la consecuencia de ser expulsadas si era pilladas.

Además, si optaban por salir de la mansión para airearse de un ambiente tan tóxico, se les imponía un toque de queda y se les obligaba a regresar a la mansión cerrándose las puertas a aquellas que llegaran tarde, como le ocurrió en 2009 a la modelo Bridget Marquardt que no pudo volver a la mansión por su indisciplina en los horarios. En definitiva un estilo de vida repleto de lujos y glamour pero que, en realidad, tapaba una sumisión voluntaria humillante a un completo psicópata y depredador sexual que empleaba su fama y su dinero para construir una cárcel repleta de presuntos abusos psicológicos.