Los superalimentos son famosos por sus múltiples propiedades, que mejoran y fortalecen el organismo al incluirlas en nuestra dieta habitual. No hacen falta recetas complicadas, lo importante está en añadirlas a la comida que preparamos diariamente para poder mantener su ingesta y sus beneficios a largo plazo. Son una nueva tendencia en la vida healthy, y ya no faltan en la nevera de quienes siguen un ritmo de vida saludable.

Uno de estos alimentos que aporta una larga lista de beneficios es el pomelo, un gran aliado para luchar contra el envejecimiento ya que es una buena fuente de antioxidantes y nos ayuda a luchas contra los radicales libres, que son el principal factor de envejecimiento de la piel. Además de contribuir a mantener la piel sana, tiene un índice glucémico bajo, aporta nutrientes sin que estos tengan un impacto negativo en los niveles de glicemia.

El pomelo tiene una combinación excepcional, en la que se juntan de manera natural la fibra, potasio, licopeno y la vitamina C. También contiene una sustancia denominada naringenina, que posee la capacidad de activar una serie de proteínas que favorecen que el hígado descomponga los ácidos grasos.

Por otra parte, su alto porcentaje de potasio hace que sea una fruta fundamental para prevenir problemas cardíacos y mejora la salud del corazón a la vez que reduce la presión arterial. Además contiene flavonoides, que reduce el riesgo de un accidente cerebrovascular entre las mujeres, según concluyó un estudio de la Asociación Americana del Corazón.

Otro de sus beneficios tiene que ver con adelgazar. Ya que al ser una fruta cítrica ayuda a nivelar los niveles de lípidos en la sangre y la presión arterial, factores determinantes en la obesidad. Además, el chute de nutrientes que aporta favorece que mantengamos bajo control el peso a largo plazo.

Mejora las defensas y el estrés

La importante cantidad de betacarotenos que contiene hace que el pomelo sea un gran aliado también a la hora de prevenir el estrés, mientras que el ácido fólico es importante para producir glóbulos rojos y blancos, y también de anticuerpos del sistema inmunológico.