¿Te suena Santiago Calatrava? Es un reputado arquitecto, escultor e ingeniero civil español conocido en todo el mundo. Y además es valenciano, nacido en Benimámet. Pues bien, pese a los múltiples premios y reconocimientos recibidos a lo largo de su trayectoria, entre los que destaca el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999, también tiene alguna 'cruz' en su currículum.

Que se lo digan a los venecianos, que conviven con el llamado Ponte della Costituzione desde el pasado 2008. ¿Dónde está el problema? Sencillo. Su estructura de cristal lo hace inseguro y han sido muchos los turistas o simplemente vecinos venecianos los que han tenido que asegurar su paso firme para evitar un tropezón. Resbala mucho.

"Ese no es un puente, es una trampa". "Las personas se lastiman y demandan al gobierno". "Tenemos que intervenir". O "arruinó los años más bellos de mi vejez" son algunas de las curiosas declaraciones que se pueden leer en un interesante reportaje de The New York Times.

La historia del Puente de la Constitución en Venezia

Es una obra arquitectónica multimillonaria de cristal y acero que se inauguró en 2008, aunque llevaba encargada desde 1999. Su curvatura lisa, elevada sobre el Gran Canal, le ha convertido en una referencia arquitectónica.

Además, está en un lugar estratégico de la ciudad, cerca de la estación ferroviaria. El encargo se hizo con la intención de simbolizar la aceptación de la modernidad en la ciudad, aunque con el paso de los años ha sido más famoso por sus imperfecciones que han llevado a las caídas fatales de turistas o vecinos.

Una imagen del modernista Puente de la Constitución de Venezia, de Santiago Calatrava Santigo Calatrava

La realidad es que más allá de su belleza o simbolismo, con el paso de los años se han visto las 'costuras' de este diseño. Los venecianos, conscientes de la facilidad con la que en días húmedos podían resbalarse, avanzaban con cautela por el centro del puente, lugar en el que se ubicaba una franja estrecha de piedra que atravesaba de lado a lado el canal.

"Ese no es un puente, es una trampa", reveló Angelo Xalle, de 71 años, un trabajador portuario jubilado al New York Times. Dicho testigo recuerda haber ayudado a personas con mentones fracturados o con golpes fuertes tras haber sufrido una caída.

Las protestas de Venezia para acabar con el Puente de Calatrava

Pues esto no podía seguir así. Y por eso los vecinos de la ciudad se quejaron a la administración, que finalmente ha decidido remplazar el cristal translúcido por losas algo menos resbalosas (y que no entienden de diseño), confeccionadas con traquita (una roca ígnea volcánica compuesta de feldespato potásico y otros minerales).

“Las personas se lastiman y demandan al gobierno”, explicó Francesaca Zaccariotto al mencionado periódico. "Teníamos que intervenir". Las obras para readaptar el puente y hacerlo menos peligroso han costado más de medio millón de euros, aunque se intentó evitar esta derrama con el uso de resina o adhesivos antideslizantes. No funcionó. El frío y la lluvia de la ciudad, unidas a la humedad, hacían del Puente de la Constitución un lugar demasiado peligroso, sobre todo para los mayores.

Multa a Santiago Calatrava

Un juez dictaminó en agosto de 2019 que el arquitecto debía pagar 78.000 euros de indemnización por "macroscópica negligencia" en el puente de Venezia. El coste inicial del proyecto era de 7 millones, aunque terminó costando casi 12.