Contratar una hipoteca puede salir muy barato actualmente, pero ¿cómo puede asegurarse un cliente de pagar lo mínimo posible? Los préstamos hipotecarios para adquirir una vivienda nunca habían costado tan poco, según el Banco de España. En lo que va de año, su precio medio se ha situado entre el 1,55% y el 1,75% TAE, que son los valores más bajos registrados por este organismo. La recomendación de los expertos pasa siempre por buscar un crédito con un interés reducidono contratar productos adicionales caros y establecer un plazo de reembolso adecuado. Tres trucos que pueden ayudarte a reducir lo que pagarás por tu hipoteca.

Estas son las tres claves

En primer lugar hay que buscar una hipoteca con un tipo de interés bajo. Las cuotas mensuales que se pagan para reembolsar estos productos están compuestas por una parte de capital pendiente y una parte de intereses. Si se quiere abonar unas mensualidades más bajas, resulta imprescindible contratar un préstamo hipotecario que tenga un interés reducido. Hoy en día las hipotecas fijas tienen un interés medio de aproximadamente el 1,50%, mientras que las variables lo tienen de alrededor de euríbor más 1%. Así, lo ideal es buscar un crédito con un tipo por debajo de esos valores medios y negociar con el banco para que, si es posible, lo rebaje todavía más.

Otro factor importante es vigilar el precio de los productos adicionales. Para conseguir un interés bajo suele ser necesario contratar otros productos y servicios del banco: seguros y tarjetas, domiciliaciones de ingresos y recibos, planes de pensiones. Si no se hace, el tipo aplicado suele subir entre 0,5 y un punto porcentual, aunque es algo que depende de la política comercial de cada entidad financiera.

Algunos de estos productos también cuestan dinero, como es el caso de los seguros, un precio que se sumará al de la hipoteca. Por este motivo, es importante calcular cuánto habría que pagar por estos servicios y comprobar cuánto subiría el interés en caso de no contratarlos. Hay que valorar si le merece la pena suscribirlos o si le sale más a cuenta contratar un préstamo hipotecario con un interés algo más alto que incluya menos productos adicionales.

Por último, puede ser fundamental para reducir la hipoteca es no elegir un plazo más largo de la cuenta. Cuanto más largo es el plazo de amortización de una hipoteca, más intereses se devengan, por lo que más caro sale el préstamo. Por ello, no es recomendable alargar innecesariamente el período de reembolso, pues aunque eso permite abonar unas cuotas mensuales más asequibles pero pagarás más en intereses. Por el contrario, tampoco es aconsejable fijar un plazo muy corto que dispare el importe de las mensualidades. Lo ideal es establecer un período de reembolso que sea lo más ajustado posible y que, a la vez, permita pagar unas cuotas que puedan abonarse con un máximo del 35% de los ingresos netos mensuales del solicitante.